"No vine para derogar las leyes de los hombres, sino para inmortalizar las Leyes de Dios".
Con esas palabras Jesús definió Su Reino, "El Reino de Mi Padre", el Reino Eterno donde habitan las almas.
"Mi Reino no es de este Mundo", aseguraba el Divino Conductor.
Infelizmente, aún no se ha comprendido, y los hermanos de humanidad, bajo Su Tutela Amorosa, permanecen ligados a la materia perecedera, donde habitan sus cuerpos transitorios.
Hermanos amados: ¿Cuántas veces desde el Más Allá os hemos alertado acerca de las realidades más allá de la vida material transitoria?!
Sin embargo, cada vez más inmediatistas y materialistas, las almas encarnadas se animalizan en los instintos de los deseos inferiores, insaciables.
Transitasteis los diversos Reinos en el automatismo de las Leyes de la Evolución y del Progreso.
Alcanzasteis el apogeo de los reinos, que es ser un humano, el Reino Hominal; no obstante, hermanos, aún estáis en los primeros peldaños de la infinita escalera de la evolución de los seres.
Mientras la rebeldía habite vuestro ser, permaneceréis en la inferioridad instintiva, en los Planetas de Dolor y Expiación.
Ahora se presenta el "fina del ciclo planetario" donde se opera "la separación de la paja y el trigo".
No detengáis vuestros pasos en la renovación, aprendizaje y transformación de vuestras almas, pues el final de este ciclo expiatorio está cada vez más próximo.
Sobre vosotros se derraman las Luces de la Misericordia de los Seres Elevados, que os conducen en la trayectoria de la Tierra. El Amor os guiará hacia la Tierra de Regeneración.
Jesús es Amor, el Amor es Jesús. Él nos guía hoy y siempre.
Son tantas las luces que envuelven a las criaturas humanas sin que ellas lo perciban.
Son los amigos, Espíritus evolucionados, que atendiendo a la llamada del Divino Maestro Jesús, llegan a la Tierra para auxiliar a sus pupilos en el trance doloroso del "Juicio Final", sosteniendo sus fuerzas para que no desfallezcan, no desistan de la lucha por su propio progreso.
Seres Iluminados visitan las Regiones Inferiores en busca de las almas atrasadas de sus pupilos rebeldes. Son los Enviados de Cristo que inundan la Tierra con Su Amor, propiciando las condiciones previstas por los Ingenieros Siderales para la conclusión del Apocalipsis.
Las sombras invaden la Tierra, sin embargo hermanos, la Luz de Cristo irradia intensamente por encima de las luchas terrenales, salvaguardando a tantos cuantos desean evolucionar.
Su Amor cubre a la multitud de los pecados; y basta con enviar un pensamiento hacia Él, para que se establezca la conexión entre aquel que desea progresar y el socorro de Cristo.
Jesús está con nosotros, hoy y siempre.
María de Magdala
GESH - 04/04/2014 - Vitória, ES - Brasil