Videncia 1 - Vi una enorme ola generada por un terremoto en el mar.
Videncia 2 - Vi los pies de un hombre, después su manto muy desgastado, atado a la cintura con una cuerda. En las manos sostenía un cuenco de sopa; me invitó a caminar con él, sirviendo a los caídos en el camino. Comenzamos a caminar por un sendero asfaltado con piedras antiguas y después era un camino de tierra. Llegamos a un lugar donde había muchos mendigos caídos por el suelo, y nos quedamos allí atendiendo a cada uno. Llegó una mujer vestida igual al hombre, y se identificó como Clara de Asís. Dijo que nos conocíamos de aquella época.
Videncia 3 - Vi el astral de Italia con mucha polución, vibraciones de vanidad, lujuria y magia. Surgió una ola enorme y barrió el país dejando tras de sí mucha destrucción. Sólo veía ruinas y muchos mendigos en las calles. Dolor, miseria y hambre.
Me mostraron nuevamente el astral del lugar y esta vez la realidad era otra, los pensamientos que estaban en el aire eran de simplicidad y deseo de reconstrucción, unión y familia.
Enseguida recibí el mensaje:
La vida en la materia es efímera. Presente ofrecido por el Padre para la comprensión de Sus Leyes y elevación del espíritu creado simple y primitivo.
Dentro de sí los seres humanos cargan la misma fuerza que fuera aprecian en la Naturaleza.
Los mares con su movimiento en olas y corrientes marítimas.
El viento en su desplazamiento, da brisa a los huracanes.
La tierra que se fragmenta por la acción de las fuerzas del tiempo, moviendo los minerales que componen el suelo.
Las plantas que brotan de la semilla, irguiéndose hacia el cielo como frondosos árboles, gigantes en su tamaño y efecto sobre la vida que explota en el Planeta.
En los animales, la fuerza del instinto que mueve a cada especie en la dirección del desequilibrio de todos. Mientras tanto, esa fuerza duerme en el interior de los seres humanos; y en la medida en la que el tiempo pasa, debe despertar. A través de la elevación del genio mental humano, debe desarrollarse en consonancia con las demás Obras de la Creación.
Las sucesivas reencarnaciones generan el cincel que pule el diamante bruto hasta que se convierta en brillante.
Apegarse a la materia es intentar detener en vano la fuerza de la vida, que avanza en la dirección del progreso, produciendo dolores innecesarios y experiencias que retrasan el crecimiento.
Llamados a servir, los seres humanos encuentran el verdadero sentido de la vida y por el compromiso asumido se desligan gradualmente de sus apegos, despertando sus consciencias para la transitoriedad de la vida. De hecho no hay nada más urgente para el espíritu en ascensión que el servicio cristiano.
Renuncié a los bienes y me llamaron loco; rechacé los dogmas revestidos de pompa y me llamaron hereje; ofrecí mis manos a los leprosos y me llamaron alucinado.
No los juzgué, porque ellos no veían lo que yo veía: Jesús, la Fuerza del Amor de Dios, única Verdad perenne que me invitó a Seguirle, y yo simplemente Le seguí. Por eso os digo, cuando las "fuerzas del mundo" os empujen al cultivo de las verdades transitorias, recordad al Maestro de Maestros, invitándoos a Seguirle por el camino de las Verdades Eternas. Y ante el bendito ofrecimiento, que vuestras almas, como la mía, escojan trillar de pies descalzos, vestes rotas y manos serviles, el camino de la simplicidad, del amor y la caridad.
Somos hermanos y Dios es nuestro Padre.
Jesús, nuestro Camino, Verdad y Vida.
¡Salve la Paz!
Francisco de Asís
GESH - 25/03/2014 - Vitória, ES - Brasil