Al iniciar su jornada evolutiva, la centella recorre un largo camino con la intención de adquirir la sabiduría de los Maestros, la bondad de los Ángeles, el Amor Universal de los Arcángeles.
En este intervalo, entre moradas terrestres y planos espirituales, la criatura construye su cielo y su infierno.
El dolor y cómo curarlo es la eterna búsqueda del hombre, mientras se ve preso a las ruedas reencarnatorias.
Aunque el individuo sepa en su interior que el bien siempre vence, y que la bondad genera gentileza, paz y armonía, la completa comprensión en los Mundos Purgatoriales no se da en toda su plenitud; de ahí viene el sufrimiento y la expiación como cura, hasta que el remedio duramente absorbido durante milenios, venza la rebeldía, el orgullo, el egoísmo y el odio; sentimientos esclavizadores que los seres luchan por deshacerse de ellos.
El Ángel de hoy fue el demonio de ayer, ya lo dijo el Maestro Ramatis. Incuso mientras el ser lucha por cumplir las Leyes Divinas, en cada etapa evolutiva, entre tropiezos y recomienzos, e esfuerzo es siempre por vencer la animalidad actuante en sus decisiones y acciones.
Por lo tanto, aunque el candidato a Ángel sienta que su vida a veces se transforma en un infierno, con todo su cortejo de expiaciones, sabed que la libertad os espera en cada amanecer, en cada vida reiniciada en la materia, independiente de la morada donde se reinicie.
No desesperéis, antes luchad por el amor, el perdón y la superación de los instintos animales, lo que sí será patrimonio que garantizará la entrada en Mundos Felices y de Armonía.
Paz a todos.
Gandhi
GESJ - 13/05/2014 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil