¡Paz y bondad entre los hombres!
Hermanos, el camino fluídico dejado por las vibraciones amorosas de María estableció el puente que atravesamos para reunirnos con vosotros, auxiliando en la realización de las actividades destinadas para este Grupo (GESJ).
Esta medida se debe a la intensa densidad, que se acumula de forma creciente en torno a la psicoesfera terrenal, dificultando sobremanera el desplazamiento de los Trabajadores de la Luz.
Bien sabéis que el amor de madre supera todas las pruebas, y tras el desenlace de Jesús, la mente de María se aclaró hasta el punto de percibir el Plano Superior de redención de la humanidad, a la que su tan amado Hijo entregó la vida.
La delicada mujer entonces empezó a actuar, disponiéndose como colaboradora de Jesús, como una fiel y determinada trabajadora, intercediendo junto a los seres humanos, sin descanso, para que el mensaje de su Hijo no cayese en el olvido.
Su amorosa dedicación mantuvo la perpetuación de las ideas cristianas entre la humanidad; y por medio de su presencia se formaron los caminos por los que transitamos para esparcir las semillas de Luz que el Maestro generosamente nos concedió.
Los caminos de María son para nosotros una guía segura, por donde sabemos que al caminarlos, jamás erraremos nuestro destino. Ese mismo camino es el que conduce a millares, a los Caravaneros de María, al Valle de los Suicidas, en el doloroso rescate de las almas que, en actitud extrema, terminaron con su propia vida.
El amor profundo de María por todos los seres es la fuerza que crea el antagonismo vibratorio, neutralizando el desamor profundo que genera los actos insanos del suicidio.
Por donde pasa, María perfuma e deja huellas. Jamás tocó a uno de nosotros sin que saliésemos renovados en algún aspecto de nuestra pequeñez mundana.
Al mirar fijamente a nuestros ojos, su corazón desvela todos los crímenes y atentados que hicimos, incluso antes de haber formulado el más mínimo pensamiento que procure disfrazar nuestras imperfecciones.
Su mente translúcida es la copa perfecta para recibir el líquido más caro que sacia toda la sed: el conocimiento transmitido por Jesús de Nazareth.
Por ella y con ella nos presentamos al servicio de guiar vuestros pasos por el laberinto de la insensatez humana, recolocándoos ante el ambiente repleto de luz, que es la morada del Altísimo.
¡Paz entre nosotros!
Que la paz habite nuestros corazones.
Juan
GESH - 17/05/2014 - Vitória, ES - Brasil