Queridos hermanos.
Todo lo que han pasado no representa nada frente a los resultados alcanzados.
A cada empresa nueva hay gastos de energía, trabajo exhaustivo y desgaste de fuerzas; sin embargo, no se podría construir un edificio sin el esfuerzo del obrero.
Para disfrutar de la sombra de una residencia saludable y resguardada, hay que planear, programar, contratar y construir.
All futuro inquilino le compete el esfuerzo de mantener su morada.
Todos ustedes están construyendo un edificio donde vivirán muchos. Ustedes son los "obreros de la Luz" y con su esfuerzo están por concretar en el plano físico el plano y la arquitectura desenvuelta por la Providencia Divina.
Tal edificio será la Nueva Tierra, construida con bloques de luz, levantada en el amor y ventilada por la brisa de la felicidad.
A cada obra, los ingenieros, arquitectos, planeadores, obreros y otros profesionales, contemplan admirados el resultado de su esfuerzo conjunto.
En cuanto a ustedes, llegará el día que, admirados igualmente, contemplarán el edificio renovado: La Tierra.
Vayan y trabajen. Ya que el trabajo es la parte que les compete realizar. Confiados, serenos y valerosos, en la seguridad de que la obra que ahora edifican es de la mayor seriedad y necesidad para el ser humano aprisionado en la Vieja Tierra.
Estoy con ustedes en todo momento. No teman nada y sigan al frente.
Avante guerreros, los combates les esperan. Sigan su camino.
Confianza, fé y valor. Trabajo, amor y bondad.
Su Maestro
Ramatís
GESH - 10/10/2000 - Agua Buena - MT - Brasil