Hermanos, la resignación y la comprensión de la necesidad de nacer, vivir y morir es el primer paso para iniciar la cura del alma enferma.
Ante el cuerpo enfermo, resignaos, pues en la carne enferma se ve la cura en acción; y bien sabéis que el drenaje espiritual en la materia es la cura de un espíritu que agonizaba en los parajes del astral inferior.
Antes de maldecir la enfermedad, rebelándoos contra el dolor, mejor sería que lo aceptarais, facilitando así el cambio transformador.
Hermanos, no estamos diciendo que busquéis de manera irresponsable la enfermedad purificadora, sino que llevéis vuestra vida de manera que, cuando ésta llegue, porque las faltas pretéritas preceden a la enfermedad, os encuentre con el espíritu ya en proceso de renovación interior, comprendiendo que no hay dolor sin que se merezca, entendiendo que vuestra programación de vida fue cuidadosamente y con criterio trazada por vosotros, junto a los consejeros y guías espirituales, amigos que se interesan por vuestra evolución.
Maldecir la vida con todos sus obstáculos es ir contra la voluntad obstinada de vuestro espíritu, que al reencarnarse, lucha por liberarse de las toxinas que están adheridas a su cuerpo astral, por las acciones imprudentes del pasado.
La cura de la enfermedad pasa por la comprensión de que todo lo que ocurre en la vida es a través de la responsabilidad en el uso consciente del libre albedrío.
En la Tierra no estáis solos. Tenéis amigos, equipos médicas que os atienden con cuidado, amor y atención, y que os incentivan a la práctica del Bien.
Por lo tanto, hagamos como nos aconsejó el Médico de los Médicos, el Maestro Jesús: "Vete, y no peques más, pues tu fe te ha curado".
Bendiciones y luces para todos.
Meimei
GESJ - 19/08/2014 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil