Videncia: Durante el mantra de las 18h, vi a Paulo de Tarso, y la historia de su encuentro con Jesús a las puertas Damasco.
Infelizmente, no consigo trasladar al papel toda la emoción que sentí.
A las Puertas de Damasco un encuentro me salvó.
Jesús, al que perseguía, se me apareció en todo Su esplendor:
"Saulo, por qué Me persigues?"
Mis ojos físicos quedaron ciegos, mis ojos espirituales se abrieron.
La ceguera del cuerpo físico me trajo la claridad del alma.
Me sumergí profundamente en Su historia en la materia, y mi alma se internó profundamente en Su Luz.
Mi manto, de púrpura y orgullo, se volvió rota y humilde, pues solamente en la simplicidad del hombre humilde conseguí, finalmente, alcanzarle.
Morí decapitado, clamando Su nombre, pero ya me esperaba Su Presencia de Luz.
Con el alma renovada, me adentré en las Esferas Iluminadas, pero ya no me quedaba ciego ante Su Presencia Sublime.
Sigo exaltando Su Nombre de Amor.
Nuevamente me sumergí en la carne para redimirme ante Su Amor. Fui perseguido y humillado, porque solamente así alcanzaría la total liberación del viejo hombre.
Renovaos hermanos, en el Amor de Jesús, pues las luces se apagan en esta dimensión expiatoria, y solamente aquellos que Le vieron, alcanzarán las Puertas de la Nueva Era.
Salve Jesús.
Salve el Amor.
Paulo de Tarso
GESH - 09/12/2011 - Vitória, ES - Brasil