Hermanos, que la Paz Divina os envuelva a todos!
La Centella recorre la progresión de los reinos y va adquiriendo conocimientos y experiencias que van madurando al hombre, que se convertirá en patrono de su progreso.
En cada reino hay un aprendizaje que capacitará a la Centella para enfrentarse a las adversidades que la convertirán en un futuro Maestro, o en la energía pura que se esparcirá sobre poblaciones carentes. Aprende con el estoicismo de la roca, con la perseverancia del roble, con el coraje de los felinos y con la obediencia de los Elementales.
Cuando una partícula de Luz recibe el certificado que la capacita para recibir el principio inteligente, conquista su autonomía. Y el ser, antes comandado, a partir de aquel momento, pasa a conducir sus acciones, transformándose en el señor de su mente.
Junto con la razón, también recibe su libre albedrío, que la convierte en responsable de todos sus actos, siendo este el elemento principal que la distinguirá como ser inteligente y pensante.
Esta capacidad de tomar sus propias decisiones es un paso tan importante en el desarrollo del espíritu, que en el Universo, en todos los reinos, no hay fuerza ni mente superior que lo degrade o cercene su uso.
Es a través de sus libres decisiones como el espíritu recorre la inmensidad de los Abismos, se domina y cae nuevamente, se daña y después se cura. Mata a su hermano en una vida y en la siguiente lucha para que todos puedan tener vida.
En la Tierra, la capacidad de elegir y de actuar es un derecho garantizado por Dios y por la Gran Fraternidad Blanca Universal (GFBU), con la intención de que, ejerciendo ese derecho, los hijos del progreso puedan volverse cada vez más independientes espiritualmente. Esa es una de las funciones del libre albedrío: emancipar el alma para que, futuramente, sea independiente de las Mentes Superiores que conducen los destinos de la humanidad.
Impedir su empleo, sin importar si lo hacen por bien o por mal, es retrasar el paso de los seres, lo que les puede costar, quien sabe, siglos de aprendizaje. Sin embargo, aquel que camina tropezando y levantándose, va poco a poco perfeccionándose ante la Ley, hasta que, al mirar hacia atrás, perciba que con los conocimientos adquiridos, ya no necesitará hacer uso del libre albedrío en las vidas venideras, pues ya entiende que la libertad, la verdadera madurez espiritual es no correr más el riesgo de romper las Leyes que componen y dirigen el Universo.
Se aprende que, el libre albedrío no es hacer lo que apetezca cuando se quiera, sino percibir que las palabras, acciones e ideas modifican el comportamiento de millares de seres encarnados y desencarnados que le acompañan.
No hay una sola partícula Divina que no haya tenido el poder de decidir el qué plantar. Y debiendo recoger su cosecha, en función del libre ejercicio de sus decisiones y acciones, el dolor o la felicidad, la Luz o las Tinieblas.
No obstante, sabed que al ser creada la Centella, esta será un futuro hombre, que ejerciendo libremente el derecho de escoger y de actuar, imperativamente alcanzará la Luz.
Pitágoras
Maestro Ramatis
GESH - 05/06/2015 - Vitória, ES - Brasil