Cuando suenen las trompetas convocándoos al trabajo, erguíos y venid, dejando atrás todo lo que os pertenece.
Erguíos, venid a Mí y YO os daré el consuelo que necesitáis, sin embargo descubriréis que nada poseéis.
La paz que todos buscan solo puede ser encontrada con el corazón puro y limpio de todo resentimiento y todo dolor; un corazón libre, colmado de alegría y Amor!
Entregad vuestra alma al Padre y Él os erguirá ante la vida, enriqueciendo vuestra existencia con Su Amor Infinito.
Dispensad los requisitos de orden intelectual y activad los valores de orden espiritual.
Entregaos al trabajo, socorriendo, recordando los momentos en los que estuvisteis, cada uno de vosotros, pidiendo socorro y ayuda.
Aún hoy seguimos escuchamos vuestros gritos suplicando la ayuda bendita. Salíamos en vuestra dirección para ayudar a vuestra alma cansada de tantos dolores prolongados.
Hoy, que ya habéis comprendido la tarea de los Ejércitos del Bien, sois convocados para trabajar en el socorro amigo.
Por qué desertar?
Acaso no consideráis importante el grito de socorro que llega hasta vuestros oídos?
Acaso estaríais aquí si nosotros no hubiéramos atendido vuestros gritos de socorro en aquellos días?
Sed, ante todo, caritativos, hermanos Míos.
Ofreced vuestras manos y socorred a los afligidos.
Volved vuestros pasos para ayudar al que se ha retrasado.
Sostened en vuestros hombros al hermano cansado.
Consolad al que llora lágrimas amargas, acariciad su frente dolorida, sufrida, y creed, que cuando socorréis a cada uno, es a Mí a quien socorréis!
Ayudad más y más pues el dolor se esparce mientras los deudores se refugian en sus propiedades, olvidando el crédito bendito del socorro y la ayuda.
Os envío Mi Paz, Mi PAZ os dejo.
Os guío y os acojo en Mi Corazón que es más grande que el dolor de la Tierra.
Encontradme y junto a Mí estaréis en PAZ.
Jesús Sananda
GER / GESH - Psicografía 1ª semestre de 1998
Obs.: Habíamos recibido varios mensajes con esta firma pero estábamos indecisos si debíamos o no publicarlos. Sabéis por qué? Porque nos considerábamos demasiado pequeños para recibir semejante dádiva y nuestro razonamiento era: las personas no lo van a creer...
Hoy, pensándolo mejor, decidimos publicarlos, nos crean o no, pues eso es problema de las personas. Pero si recibimos los mensajes y no los publicamos, entonces es problema nuestro. (Ya tenemos suficientes problemas con los que lidiar...) Un tiempo después pensé: Qué es un canal o médium? Un instrumento de comunicación manipulado por "fuerzas invisibles" al servicio del Bien o del Mal; luego no nos cabe retener mensajes, a menos que los Hermanos Mayores nos lo prohíban.
Ya no podemos recibir mensajes como este y guardarlos, por el recelo del juicio de la gente, que a mi entender, es tan imperfecto como el propio ser humano. Por otro lado, sería como guardar la Luz bajo el celemín... Y ya estamos viviendo los Tiempos Llegados! ...
Margarida
Nota: Mensaje extraído de la Divulgación 15.