Amados hijos.
No se juzga indigno de la protección de las fuerzas del bien en función de los errores que os habituasteis a cometer y venido cometiendo desde hace milenios.
¿Acaso el Amado Jesús deja de amarnos a causa de nuestros defectos? ¿Acaso reconocisteis en Su Obra y en Sus mensaje alguna discriminación por parte de Él, donde excluir a los pecadores y los impuros?
¡No, mis hermanos! Al contrario, Jesús vino por todos nosotros. El Maestro, que entró en los portales de la Tierra por mi vientre, acoge a todos sin distinción, pues para su condición de Espíritu Elevado y Hermano Mayor, somos apenas almas infantiles, siendo ignorantes de las Verdades Superiores.
Aceptarlo en vuestro corazón, recibiendo Su Amor como suplemento para el viaje en busca de la renovación interior que necesitáis emprender, creyendo que en la penetración de vuestro mundo interior series capaces de reestructurar los puntos de apoyo de vuestra personalidad, cambiando los pilares de orgullo, el egoísmo y la vanidad, por el baluarte de la fe, la humildad y el trabajo dedicado, que ustedes permitirán edificar un "hombre nuevo".
Deberéis estar con Él, porque Él está con vosotros. Basta permitir que Él hable en vuestro corazón y que reconozcáis su absolución, como fue en un principio cuando Él curaba y decía "Ve y no peques más hermano, tu fe te ha curado."
¡Salve la luz! ¡Salve la presencia de Jesús!
María
Madre de Jesús
GESH - 15/05/2015 - Vitória, ES - Brasil