Hermanos, que la paz y la bondad hagan desbordar en júbilo y amor vuestros corazones.
Mucho nos alegra la reencarnación pasada en Brasil. Conscientes de nuestras obligaciones ante el Plan Mayor, intentamos entregar a la administración de aquel pueblo naciente, la "Nación Brasileña", las lecciones aprendidas en las jornadas terrenas.
Nos importaba imprimir en la administración de las ciudades, las preocupaciones e inquietudes de nuestro espíritu acerca del futuro, designando bajo la forma de documentos oficiales, las directrices de una vida en consonancia con las Leyes de Dios, que es también una vida en armonía con las Leyes de la Naturaleza.
Inmersos en la vestimenta física (encarnados), no teníamos la consciencia clara respecto a los motivos que movían nuestra alma de brasileño
Sin embargo, hoy, ante lo desvirtuado que se está volviendo el País, nos sentimos obligados por nuestra consciencia a esclarecer que vosotros, políticos, sois representantes de mandatos temporales bajo cuya responsabilidad reposan numerosas vidas humanas y otras formas de vida.
Siendo la vida obra de Dios, inmensa es vuestra responsabilidad, pues el Padre os confió los cuidados con Su Creación; deberéis responder sobre la forma como enfrentasteis tal desafío.
Espíritus grandemente comprometidos con las Leyes Mayores, llenos de esperanza prometieron dedicarse a mantener firmemente el lema con guía a la Patria Brasileña en la dirección indicada, por la Brújula del Amor de Jesús.
El norte anhelado no es un lugar localizado en algún continente de vuestro Mundo. El punto hacia el que fue trazado el camino del progreso de la Nación Brasileña era "dar ejemplo de la fraternidad", lo que otras naciones escogidas antes no consiguieron alcanzar.
Para ello, vuestro pueblo, mezcla de razas, fue amorosamente reunido, sacando de la esencia de cada pueblo extranjero, las virtudes sublimes da alma.
Teniendo éxito el Proyecto Divino de crear en el mundo físico un ambiente fiel a la elevada tarea de multiplicar los ideales de fraternidad, se constituyó un pueblo humilde, manso, fraterno, acogedor y alegre.
No obstante, a pesar de las altas expectativas, los seres reencarnados, candidatos a formar el pueblo brasileño, tienen su libre albedrío, pudiendo, al entrar en el cuerpo de carne, abdicar de las importantes tareas y enderezar por los desvíos obscuros del alma.
Destinado a ser el Corazón del Mundo y la Patria del Evangelio, Jesús, bondadoso y justo, concedió a la sociedad brasileña la presencia de baluartes de la fe, consolidando el Espiritismo en la tierra. Nacieron entonces ilustres brasileños que trabajaron y aún trabajan en la comunicación y divulgación de las lecciones doctrinarias.
Como faro que ilumina los peligros de la jornada, las directrices evangélicas orientan a los navegantes sobre las rocas de dureza insuperable, que fácilmente pueden llevar a naufragios.
Una nación guiada por políticos que no observan las leyes de Dios, corre el riesgo de perder el rumbo, naufragando en las aguas turbias de la codicia y la corrupción. Graves delitos cometen los gobernantes que se entregan a estas prácticas, pues sobre sus espaldas acumulan fardos de gemidos y dolor, gritos de angustia, alaridos de violencia, llantos de desesperación y pedidos de socorro.
Bajo su responsabilidad se deposita la receta de los sueños deshechos, la esperanza asesinada, las desilusiones incalculables.
Cada compromiso no cumplido que modifica el rumbo de la Nación Brasileña, representa un pesado fardo en las manos de aquellos que flaquearon antes las facilidades de la vida pública; duramente serán cobrados.
Herir el suelo de aquel que está destinado por Dios a ser el Corazón del Mundo, es hacer sangrar al propio corazón.
Macular la Patria del Evangelio es corromper la sanidad de la propia mente.
Como brasileño vengo a llamar a la lucidez y la rectitud de carácter, a todos los que cumplan mandatos electivos y pongan sus pensamientos, voces y actos a conducir a la nación brasileña. Retomad el rumbo del país, pues la violencia del naufragio inminente os asombrará, al borde del abismo en el que os encontráis.
Brasileños, vosotros que tenéis en el interior de vuestra alma el amor a la Patria, elevad vuestros pensamientos, palabras y acciones a favor de la rectificación del destino trazado para vosotros, y creed en los propósitos de Dios, pues las Fuerzas Superiores comandan todos los acontecimientos.
Enviad oraciones fervorosas por el "saneamiento del ambiente político", desde donde parten las decisiones desastrosas, egoístas y desequilibrantes.
Enviad oraciones fervorosas en favor de los ambientes educativos, para que el amor por el conocimiento pueda nuevamente motivar actitudes de enseñanza y condiciones de aprendizaje.
Enviad vuestras oraciones fervorosas hacia las redes de asistencia a la salud, para que las condiciones de vida saludable favorezcan el caminar de los espíritus deudores.
Aún en actitud de oración fervorosa, enviad vuestros pensamientos a los responsables de las medidas correctivas en aquellos que yerran, para que ellos tengan la oportunidad de corregirse, así como la reencarnación os proporciona una oportunidad de renovación y progreso.
Para todos los sectores, orad y observad el cumplimiento de las Leyes, sobre todo esta: "Amad a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo".
No hay error en aquel que observa las directrices trazadas por Jesús.
Me despido, deseándoos a todos que la transición entre los desvíos tomados y la ruta definida por lo Alto acontezca en medio de fluidos de paz, que en este momento se derraman sobre vosotros.
Paz entre hermanos.
José Bonifácio
GESH - 02/06/2011 - Vitória, ES - Brasil
Nota: Retirada de la Divulgación 61