Hermanos,
Volvámonos hacia el Cristo, buscando reequilibrar las fuerzas del alma que dejamos contaminar por los influjos de las bajas vibraciones de los corazones en sus sentimientos inferiores y de la mente ignorante en sus pensamientos.
Hermanos amados, en verdad no hay otro camino para nuestra redención. Cuando el Maestro en su peregrinación de fe que realizó sobre la Tierra, afirmó que "nadie iría al Padre sino por Él", la sabiduría suprema bañaba Sus palabras.
Su vida en la Tierra representa el ejemplo del camino que necesitamos recorrer en la depuración de nuestras faltas: camino de paz, bondad, coraje y encuentro con nuestro "yo", en busca de la verdad. Verdad sobre la cual, el Excelso Gobernador personifica, habiendo Él mismo vivido en plenitud la verdad profunda del amor de Dios y de Sus Enseñanzas incluso ante la crueldad a El infringida, por la ignorancia de sus verdugos, al cortarle la existencia.
Sin embargo, torturado, humillado, rasgadas sus vestiduras y vilipendiado, entregó su propia vida en holocausto santificado por el Designio Mayor. Demostró que la vida física es transitoria, dispensando los apegos que esclavizan.
A través de la alegoría de la resurrección, Él resurgió de los muertos, materializándose para algunos, en una demostración perfecta de la continuidad de la vida extrafísica. Enalteció así la vida del espíritu como la única verdadera, preocupación y motivo constantes de nuestros cuidados más fervorosos.
En el Gólgota esparció perdón, sin deberles nada a los hombres.
¡En el calvario, resignación y coraje enmarcaron la crucifixión!
En el vía crucis, dejó las marcas de Sus pisadas, enseñándonos a no huir ante los compromisos del camino y a seguir Su ejemplo santificador.
¡Señor de los cielos! ¡Nosotros os glorificamos, agradecidos por los mensajes llegados a nuestros corazones!
Tórnanos dignos de ser los herederos de Tus Lecciones Benditas, y ciertamente seremos dignos de llegar al Padre.
¡Maestro, queremos ser Siervos de Vuestra Voluntad!
¡Acéptanos incluso con las manos todavía vacías, los brazos débiles, la mente confundida y el corazón atravesado por los sentimientos más contradictorios!
¡Haced de nosotros vuestros siervos!
Maestro, queremos contigo progresar, acéptanos, Señor, junto a tí!
Juan Evangelista
GESJ - 18/03/2010 - Vitória, ES - Brasil
Nota: Extraído del Mensaje Semanal 2066