Conozco a Divaldo Pereira Franco - hoy un Pilar de la Doctrina Espírita - desde muy jóven, desde 1962 ó 63, cuando yo frecuentaba la Federación Espírita Brasileña (FEB).
Siempre fue muy humilde y atento a las normas que rigen el buen desempeño del trabajo mediúmnico.
Algo en común nos une: el amor y cariño que dedicamos a la querida Joana de Angelis, nuestra muy conocida Joana Angélica, mártir de la Independencia de Brasil. Qual baiano de Salvador que não conhece essa página da História do Brasil? Sou baiana de Salvador (capixaba de coração).
La hermana Joana de Angelis creó hace algunos años, un Servicio de Psicoterapia en nuestra Comunidad Espiritual Siervos de Jesus, con 13 psicólogos, 6 mujeres y 7 hombres (espíritos), para atender casos graves de disturbios mentais tanto de encarnados como desencarnados, que son ayudados en los trabajos de desobsesión. Acción bondadosa de la querida Hermana. Agradecemos al Padre y a Ella de todo corazón por la dádiva ofrecida.
Pero ahora, regresemos a nuestro asunto:
Como nos dijo Mayr, Divaldo no merecía aquella melancólica insinuación que hicieron con él, involucrando a dos grandes hombre valerosos e íntegros que elevaron el Espiritismo en Brasil y en el mundo: Divaldo Pereira Franco y Francisco Cândido Xavier.
Recuerdo perfectamente el día que el Dr. Antonio Lugon, presidente en esa epoca de la FEB, quien al saber yo viajaría al Salvador, me prguntó: ¿Podría usted llevar nuestra carta para el orador espírita Divaldo P. Franco? A lo que yo alegremente acepté.
En aquele tiempo, Divaldo trabajaba en el extinto IPASE, y yo en el IAPI. Fui hasta donde él y le entregué la carta. Después de haberla leído ante mi presencia, respondió: Dígale al Dr. Lugon que acepto la invitación por lo que estaré en Victoria para el día acordado.
Entonces, el jóven vino Era bastante tímido; sin embargo, muy amable con todos que lo saludaban.
A partir de aquel día, creo que dos espíritus amigos se reencontraron. Tengo cuidadosamente guardadas todas sus cartas, tarjetas postales y hasta flores secas; tal era la sensibilidad de aquella alma amiga, fraterna y generosa, incapaz, portanto, de tal acto desonesto.
Gracias Divaldo. Brasil y el mundo agradecen su amor y dedicación en la propagación de la Doctrina Espírita.
Kardec la hico nascer y crecer, mientras que ustedes dos la diseminaron como semillas de esa planta milagrosas por todo el planeta. Planta que cura dolencias del alma e impulsa al Ser en la jornada evolutiva.
Jesus, Luz y Fuerza que nos conduce, nos bendice a todos!
Margarida
Presidente del GESJ - Vitória, ES - Brasil