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¡Pudiésemos aliviar los dolores del mundo!

29/08/2018

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¡Padre amantísimo!

 ¡Pudiésemos nosotros, aliviar los fardos y los dolores del mundo!

Al ver tantas iniquidades, tanto desamor, no hay como comprender, pues todos saben que la siembra del odio es libre, pero que la cosecha dolorosa es un hecho incontestable en las Leyes Universales.

Sin embargo, el Amor Supremo no ve con ojos impiedosos los sufrimientos de Sus hijos. Envía a la Tierra legiones de ángeles socorristas, incontables madres Marías que, con corazones transbordantes de amor y de compasión, no podrían quedar indiferentes a los llantos y pedidos de misericordia, que atraviesan el superlativo penoso de sus pruebas.

Son Marías que socorren a los huérfanos en tierna edad, que vagan hambrientos de amor y cuidados.

 Se extienden las manos piadosas para las madres que, en medio de la violencia, imploran por socorro a sus hijos involucrados en los dolores y en las barbaries del mundo, situaciones tan comunes en los primordios de las civilizaciones. En los días de hoy, al contrario de lo que se esperaría, con los corazones endurecidos, los hombres no se chocan cuando hermanos siegan la vida de otros hermanos, salvajada atribuida antes a seres dichos "primitivos".

 Son muchas las Marías que peregrinan en los valles de los suicidas y de los drogadictos. Las lágrimas dolorosas vertidas de las caras de las madres que quedan en la materia conmueven, en el pedido pungente, las tantas Marías que, al encontrar a sus hijos perdidos, los acogen en sus regazos, como si fueran hijos de su vientre.

 Madre María Santísima, que fortalece a tantas madres anónimas, donde el amor no queda indiferente al padecimiento, a los dolores de los débiles y muchas otras que aún cargan en la conciencia el peso de los errores cometidos. Que, de Vuestro corazón partan rayos de Luz que toquen a los hijos de la humanidad que, como niños, tropiezan cuando se enfrentan a su mayor verdugo, que es su espíritu atormentado.

 María, madre de toda humanidad, un rayo de Vuestra luz, un toque de Vuestro amor y la fragancia de Vuestro perfume suavizan todo el dolor.

 Que esas chispas sean enderezadas a todos nosotros, desencarnados y encarnados, pues todavía estamos carentes de amor y paz.

 ¡Mirad por nosotros en Vuestro corazón!

 Con amor y dedicación a tantas madres Marías en la Tierra.

 

Caravaneras de María 

GESH - 01/05/2018 - Vitória, ES - Brasil




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