El origen de las centellas divinas es única. En su evolución se distancian de su Creador y después recorrer sinuosa estrada retornan, fatigados, al punto de partida. Inevitable e irresistiblemente, caminamos en dirección a la Fuente Generadora de la Vida.
Aquellos que ya despertaron y se encuentran de ojos fijos en la Luz que de lo Alto nos guía deben extender las manos y socorrer a las almas desprevenidas que aún se encuentran atoradas en el lodo y en la oscuridad.
Vayan hermanas y lancen las verdades para los que aún no consiguieron despertar solitos y encuetren en ustedes las manos amigas que los auxiliarán.
Jesús es nuestro Divino Conductor.
Rama Schaim
GESH - 18/06/2004 - Vitoria, ES - Brasil