Dirigiéndose nuevamente hacia nosotros:
Hermanos, su trayectoria en la materia trae la marca de la violencia y del dolor. Solamente aquellos cegados por la vanidad, el orgullo y egoísmo no pueden ver que los caminos escogidos a lo largo de milenios sólo les han llevado hacia la destrucción.
Reconozcan de una vez por todas que no hay mejor camino que aquel trazado por lo Alto, invitándolos nuevamente a la armonía con las leyes Divinas.
Ríndanse amados en Nombre del Padre.
¡Reinicien una nueva vida cimentada en los valores sublimes del Evangelio!
Todos los pueblos recibieron la gracia del Amor Sublime, expresado en la forma de Mediadores Devotos a la Causa del Bien. Farloes Potentísimos iluminando la jornada.
Por tanto, tienen las instrucciones pormenorizadas capaces de conducirles con seguridad hacia el Puerto seguro del amor fraterno.
El llamado que ahora oyen, nada más representa lo que a grandes reprimendas les señala los equívocos en su trayectoria. Nada de nuevo estamos acrecentándoles más allá del conjunto de ideas elevadas que es su itinerario de conducta, pero todo cuanto les llega enviado por los Espíritus de luz es para ustedes amoroso conocimento, relicario que deben conocer para expandir su comprensión de la vida.
Son portadores del pasaporte hacia la felicidad ¿Por qué insisten en un viaje clandestino que les exponga a los riesgos de camino difícil y penoso?
Vengan conmigo que Soy el Amor y serán consolados en sus Dolores. Más diré: no se demoren en los errores que les provocan, pues en breve vendrá el tiempo en que habrán de lanzarce a sus propio deseos y de nuevo retornarán al primitivismo innecesario para levantarles nuevamente frente a la luz.
¡Hijos amados de mi Padre! Vengan conmigo y verán aliviados sus Dolores.
Les llamo hacia Mí en Nombre de Dios. Recíbanme en sus corazones.
Jesús Sananda, 13/02/2004