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Los hombres nos ven como Santos

02/01/2005

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Videncia: Durante la recitación del mantra cierro los ojos y veo a Pedro en una proyección muy grande mirando el mar y después caminando sobre él. Después, recibí la comunicación.

 

Frente a este mar de fuerza intensa, recuerdo aquella tarde cuando aún indecisos y frágiles en la fe fuimos invitados por el Maestro Adorado para andar con Él sobre las aguas. Perdí, pues criatura frágil e ingnorante no concebía siquiera la Fuerza de aquel Amigo.

 

"Hombre de poca fe…", me dice el Maestro.

 

Era el inicio de nuestra jornada. Era el inicio de Su Apostolado sacrificial y nuestro despertar de consciencia para las luchas acérrimas de divulgación de la Buena Nueva.

 

Hoy, representamos la Fé, que con luchas, trabajo, sacificios y renuncia, vence la materia y asciende el Espíritu.

 

Los hombres nos ven como Santos y desean milagros, excusándose de los sacrificios para hacerce merecedores de la ayuda requerida.

 

Hace dos mil años, los ejemplos de renuncia y amor, perdón y fraternidad, son repetidos en todas las generaciones, pero son neglicenciados en la práctica diaria, no enfrentando sus realidades cármicas.

 

¡Hermanos, despierten! Despierten sus consciencias para el momento grave del cambio planetario.

 

No pueden disponer de más de dos mil años sobre la Tierra, arrastránse indecisos y prejuiciosos. Las luchas que viven son las que merecen. En su futuro feliz o infeliz está directamente ligada su eleccion a la presente encarnación.

 

Jesús es la brújula que deberá guiar sus destinos.

 

No hay otro camino que Él, Nuestro Slavador.

 

Todos ustedes, encarnados y desencarnados, estuivieron con Él, cuando aquí estuve, pues Su Presencia ocupó todos los planos materiales e inmateriales.

 

Busquen Su Presencia y esfuércense en cuanto haya tiempo para sintonizarse con Él.

 

El tiempo se agota para ustedes.

 

Los Dolores que vivieron, caso no se decidan por el cambio, serán mucho mayores de lo que puedan imaginar.

 

¡Basta de sufrimientos innecesarios! Es hora del perdón de las ofensas y del trabajo renovador en nombre de Jesús.

 

Ustedes, Grupo de Trabajo y en especial Margarida, ya accesaron las vibraciones superiores que les alcanzaron a nuevos niveles de progreso espiritual.

 

Sacrificios y luchas son las piedras angulares para la construcción de su próxima morada.

 

¡Jesús, Divino y Adorado Maestro bendice esta humanidad!

 

¡Jesús sea con ustedes!

 

Pedro, 06/08/2004




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