Para fortalecer el sentimiento de fraternidad entre los hombres Dios instituyó las familias.
Vienen recorriendo, a través de las reencarnaciones, varias partes del globo y pasando por muchos núcleos familiares, donde la critaura debería haber fortalecido este noble sentimiento. Pero, al contrario, enraizó el odio entre hermanos, pueblos y naciones.
Hoy, en el fin del "ciclo planetario", el concepto de fraternidad es apenas discutido por las grandes naciones, sin aplicación práctica por ninguna de ellas.
La caída es del ser humano que no sabe cultivar las nobles virtudes en detrimento de los instintos inferiores latentes en su alma.
Repetirá, si, las lecciones negligenciadas de forma áspera, en un nuevo orbe.
Salve Jesús.
Rampa, 10/07/2004