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Los Intraterrestres de Stelta - Misión Submarina Extraterrestre - 13

04/04/1999

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8o. Viaje - 27 de agosto de 1984

Nos sumergimos en el mar. Salíamos en una dirección ignorada por mí. Después de un tiempo nos detuvimos frente a algo que supuse fuera una proyección, pero después noté que había profundidad y un espacio tridimensional circundante.

Era parecido a una esfera grande, hecha de masa pastosa, de color azul-grisáceo, que modificaba su superficie como si fuera rasgada por dentro, como si fuera succionada desde el centro. Aparecían espacios huecos que, mutando y moviéndose, desaparecían después dando lugar a nuevas variaciones, permaneciendo siempre esférica; parecía estar viva.

Después ví el cuerpo de uno de esos seres unirse a su superficie y comenzar a pasar por los mismos cambios, hasta ser absorbido por ella. Relacioné todo eso con un proceso de muerte y desintegración de materia. Lo encontré algo atemorizante porque me parecía que la persona iba para allá aún viva. Sin embargo, no ví sufrimiento ni pánico. La persona se entregaba a los movimientos de la esfera hasta ser integrado a aquella materia plástica mutante que parecía tener vida.

No puedo afirmar si es así que desaparecen los cuerpos del pueblo de ARMAT, pero lo que ví en el proceso fue muy parecido con lo que le ocurrió a ERSAM. Me pareció todo eso grotezco, feo para ser visto. Me pareció que no era la muerte concomitante con el grado de evolución, que consideré adelantado en todos los sentidos, para el pueblo de ARMAT. Pero ¿quién soy yo para juzgar un proceso de muerte si ni siquiera recuerdo como fue mi último pasaje?

Inmediatemente después de esas visiones todo quedó oscuro, como si me borraran de la mente las escenas anteriores. Pienso que ese proceso fue hecho por mi propia consciencia, pues cada vez que veo algo desagradable en el viaje todo se oscurece.

El viaje continuó. Llegamos nuevamente a la Costa Noreste. Esa costa estaba compuesta de un material oscuro, liso, entero y no era alta. El agua de una determinada corriente que venía del Atlántico Norte era de alguna manera presionada de arriba para abajo, siendo llevada a pasar frente compuertas internas a gran velocidad, en fricción con algunos aparejos existentes, saliendo clara y luminiscente. En esa región, después de la obstrucción, ví un tubo que, por el método de succión, colectaba algas en gran cantidad.

Regresamos a ARMAT. Nos detuvimos en un lugar parecido a un patio interno de una construcción griega antigua. Ví hombres con nuestra apariencia, con túnicas blancas hasta los pies. Me espanté y sentí dificultad en comprender la presencia de aquellos hombres de nuestra "Tierra" en ARMAT. Al poco tiempo fuí informado que en su mayoría ellos fueron filósofos, médicos, profesores, etc., en fin, espíritus adelantados que ya habían vivido en la faz de la Tierra y hoy estaban encarnados en ARMAT, y que momentáneamente se habían presentado a mí con sus últimos ropajes terrenos. Esto explicaría el amor que los habitantes de ARMAT nos dedican. En primer lugar, por haber ya vivido en el Planeta, en segundo lugar porque son espíritus bastante evolucionados.

Esos hombres, de cabellos blancos, piel clara pero bronceada por el sol, conversaban en tono bajo, voces calmas, en una conferencia armononiosa, sin ardor excesivo, pero con verdadera emoción. No escuché lo que hablaban, apenas sabía que conversaban. Era como si viera por detrás de un vidrio transparente.

Después de esta escena ví un gran gimnasio cubierto. El techo era como un caleidoscopio inmenso, vivo y colorido. Lo miré por largo rato, sólo entonces me dí cuenta de que estaba en el medio de un simposio y la materia a tratar era el amor al prójimo, el amor sacrificio, pero más útil, el amor por la humanidad; el amor cósmico por todas las criaturas del Universo.

Ese encuentro irradiaba ondas de amor y calor que atravezaban el tiempo y el espacio. Actuando de diversas formas en la faz de la Tierra en toda el aura viva del Planeta, deshacía substancias deletereas y asfixiantes que envolvían el orbe. Era un trabajo de una fuerza incalculable.

Sorprendido y emocionado regresé al lugar de reunión del Grupo Ramatís.




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