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Pétalos de Luz! - 03

04/10/1999

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Los mantras operan de varias maneras, por ejemplo: ciertas formas de palabra traen consigo ideas definidas y cambian completamente la corriente de nuestros pensamientos y sentimientos, como es el caso del himno nacional de un país; los himnos y cantos de la Navidad; los gritos de guerra que desempeñaron papel tan prominente en las batallas medievales.

Las religiones poseen mantras que operan por la fe, como la gran invocación maometana: "No hay ningún Dios, sino Dios". La iglesia católica posee sus mantras, los cuales cuando son recitados religiosamente y por la música sacra reajustan energías espirituales, dispersan emociones desagradables y asocian sentimientos sublimes en los fieles, enseñando purificaciones emotivas y mentales.

Uno de sus mantras más famosos es el "Hoc Corpus est Meun" ("Este es Mi Cuerpo"); el propio Cristo hizo un pacto de que siempre que esas palabras son pronunciadas en cualquier lengua, por uno de sus sacerdotes debidamente entrenados, El le responderá. Se produce entonces cierta transformación maravillosa en el pan, sobre el cual él las pronuncia, de suerte que, aunque la apriencia externa del pan permanece la misma, sus principios o contrapartes superiores son subsituídos por la propia vida del Cristo y así se torna exactamente su vehículo, como lo fue el cuerpo que El usó en Palestina.

Hay mantras que operan sólo por el sonido. La vibración que el sonido pone en movimiento repercute en varios de los cuerpos del hombre y tiende a ponerlos en armonía con ella.

El sonido es una ondulación en el aire y cada sonido musical tiene un número de modulaciones que éste pone en movimiento, pero las oscilaciones se extienden mucho más allá de lo que el oído puede acompañar.

En una materia muy superior y más sutil se producen ondas correspondientes y por eso, el canto de una o más notas produce efectos sobre los vehículos superiores. Hay sonidos que son demasiado sutiles para afectar el aire; no obstante, pone a la materia etérica en movimiento y esa materia etérica comunica sus oscilaciones a la persona que recita el mantra y hacia quien o sobre lo que se dirige.

Tales mantras, usualmente, consisten de diversos sonidos ordenados de carácter muy resonante y sonoro. Ciertas veces se emplea una simple sílaba como la Palabra Sagrada.

Hay mantras universales, cuyos sonidos y vibraciones identifican la misma idea-materia en toda la faz del planeta. Tal es el caso del vocablo "Aum", que se prouncia más apropiadamente "OM", pues es el mantra más poderoso en cualquier lugar. En su ritmo iniciático es la representación universal de la propia idea de Dios, la Unidad, lo Absoluto. Esa palabra sagrada hindú corresponde a la egipcia "Amén".

Hay diversas maneras de pronunciarla que producen resultados diferentes de acuerdo con las notas en que las sílabas son cantadas y el modo como son pronunciadas.

El efecto de esta palabra, cuando pronunciada adecuadamente en el comienzo de la meditación o de la reunión, se asemeja siempre a una llamada de atención. Ella dispone las partículas de los cuerpos sutiles, de la misma manera como una corriente eléctrica actúa sobre los átomos de una barra de hierro. Antes del pasaje de tal corriente, los átomos del metal están apuntando en varias direcciones, pero cuando la barra es magnetizada por la electricidad éstos se viran e inclinan en una sóla dirección.

Exactamente, al sonido de la palabra sagrada, cada partícula en nosotros responde, y entonces nos hayamos en la mejor condición para ser beneficiados por la meditación o estudio que se sigue. Al mismo tiempo, esa palabra actúa como una llamada a otros seres humanos y no-humanos que se reunen de nuevo, algunos con comprensión del significado y poder de la palabra y otros traídos por el sonido extrañamente atractivo.

Todos los mantras que dependen del poder del sonido son valiosos sólo en la lengua en que fueron elaborados; si traducimos uno de ellos a otra lengua tendremos otro mantra, por tener ahora un grupo diferente de sonidos.

Los mantras negativos, utilizados para fines malévolos, son de carácter violento y dilapidador y son pronunciados con furiosa energía y rencor; están relacionados con ceremonias de magia negra como por ejemplo el "voodoo".

Nuestra conección con los mantras debe ser solamente con los de naturaleza benéfica y agradable y jamás con los maléficos. Pero, los buenos y los malos utilizand, de igual manera, el mismo método de trabajo; todos ellos intentan producir vibraciones en los cuerpos sutiles, tanto del recitador como de aquellos a quien se dirige el mantra.

Todo lo que hacemos por medio de un mantra lo podríamos hacer por nuestra propia voluntad. Pero el mantra establece las vibraciones requeridas, haciendo parte del trabajo por nosotros y en consecuencia facilitándolo.

Otro punto referente a los mantras es que no se debe recitarlos en provecho propio o en la presencia de personas groseras o mal intencionadas, porque el poder de un mantra intensificará tanto el bien como el mal.

Una persona, que estuviese presente, y que no pudiese responder a las vibraciones en su forma superior, podría ser perjudicada, lo que probablemente fortalecería el mal existente en ella.

Conforme nos dice Ramatís, "lo que da la fuerza a la palabra transformada en mantra, más allá de su significado superior o consagración sublime, es la voluntad, la ternura, la vibración personal y amor de quien recita, en fusión con la vibración individual del propio Espíritu Cósmico. El recital mántrico, disciplinado por las leyes de magia del mundo oculto, transborda de poder y fuerza en el campo mental, astral y etérico del hombre".

Es poderoso detonador psíquico que libera las energías del espíritu inmortal y lo conduce al ímpetu y a la suspensión del los sentidos comunes, por la fugaz contemplación del "Mundo Divino".

Por todo lo que fue transcrito hasta aquí, la recitación mántrica de la sílaba sagrada "Aum" es amorosamente entonada al inicio de los trabajos del Grupo de Estudios Ramatís. El momento en que esa práctica fue introducida en el Grupo es relatado a continuación por su dirigente:

"Por los años 1983 y 1984 yo formaba parte de la 'Orden de los 49', en Piracicaba (Sao Paulo) dirigida por Polo Noel Atan, autor del libro "La Ciudad de los 7 Planetas".

A bien de la verdad, aprendí mucho con aquellos cursos por correspondencia, a través de apostilla mensual. La recitación del mantra "Aum" formaba parte de aquel estudio y yo siempre olvidaba cumplir aquella norma.

Un bello día, el cual no he de olvidar nunca, tuve un sueño inusitado que me sirvió de marco para el surgimiento de actividades en el Grupo de Estudios Ramatís. Más allá de eso, siempre tuve desde los cinco años de edad sueños extraordinarios en materia de premoniciones y avisos.

Soñé que en aquella noche me encontraba al aire libre teniendo frente a mis ojos maravillados un extenso horizonte donde se perdía la vista. Miré hacia arriba y el cielo estaba limpio, muy azul, sin nubes moviéndose de allá para acá, todo muy tranquilo.

En eso, aparecieron bien grandes las tres letras que forman el mantra-raíz de donde se originan todos los demás.

Ese mantra es el Principio y el Fin de todas las cosas. Es Cósmico, Galáctico, Sistema Solar y Planetario. Es lo que da origen a todo los sonidos y consecuentemente a todas las músicas.

He aquí como lo ví en sueño:

 

AUM = OM

Quedé fascinada mirando el fenómeno en el cielo, al mismo tiempo que, telepáticamente, me decían que lo recitara conforme instrucción recibida. Desperté instantáneamente!

A partir de ahí encaré el asunto con mucho más respeto y seriedad.

Tiempo después tuve la feliz idea de introducirla en nuestro Grupo de Estudios Ramatís en los días de reunión, lo cual fue acatado cariñosamente y con mucha alegría por todos los miembros.

Los años pasaron y yo me desligué de la Orden de los 49, así como ya me había desligado de muchas otras, pue el estudio por correspondencia acababa por cansarme. Todavía, el canto del "Aum" quedó engarzado como una linda piedra preciosa en el Grupo de Estudios Ramatís, siendo recitado con mucho respeto una vez por semana en nuestras reuniones.

Es emocionante y conmovedor oir a los compañeros médiums contar sobre sus vivencias extrasensoriales, de sus desdoblamientos, de sus videncias en el lugar, en el presente pasado y futuro, todo impulsado en esos momentos sublimes por la fuerza unísona de las voces, catalizadora de energías, desencadenadas por las vibraciones del cántico.

Energías que son aprovechadas por los "Hermanos Mayores" y encaminadas hacia varias áreas en los planos espirituales, liberando espíritus aún atados a los despojos carnales en cementerios o enterrados a escondidas; otros hermanos presos en el fondo del mar o ligados a sus barcos y navíos, a veces "fantasmas" como ellos; y la mayoría en zonas purgatoriales en el astral inferior.

Esa energía también ya fue utilizada por los hermanos extraterrestres en dificultades en su ruta, bien como ya auxilió a intraterrestres cuando en un imprevisto necesitaron de nosotros y el Padre nos permitió ayudarlos. Dejaremos ese asunto asentado, si nos fuera posible, en otro libro".




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