Fin de los Tiempos
¿Se preguntan ustedes mismos cúal es la razón por la que la humanidad ha venido autoanestesiándose al enfrentarse con la situación de calamidad que a cada día se incrementa en este Orbe? ¿Se preguntan también por qué cada criatura busca defenderse a su manera de algo que muchas veces ignora? Son los instintos de defensa que se manifiestan de manera diferente en cada criatura, variando de acuerdo con lo que sus mentes puedan captar acerca de lo que está ocurriendo.
Si unos, por un lado, buscan en la indiferencia la fuga de ese proceso que se acentúa a cada hora, hay otros que, apoyándose en los conocimientos adquiridos a través de vidas sucesivas, se dirigen por medio de su propia intuición la que reavivan en su memoria despertando hacia realizaciones más altas que con esfuerzo las conquistarán.
Por eso, en la esfera de sus relaciones se da la posibilidad de que ocurran ejemplos antagónicos de fuerzas direccionadas hacia extremos diferentes, aunque íntimamente haya una búsqueda.
Unos andan como locos en busca de placeres que les anestesien los sentidos porque así, inconscientemente, no ven aquello que los que tienen "ojos" ya divisaron desde hace mucho.
Por otro lado, nos sentimos radiantes por saber que muchos buscan en la religiosidad el apoyo que se hará necesario para su orientación cuando la crisis apriete.
Hay un cinturón apretando la psicósfera de la Tierra contra su propia estructura material dejando a cada minuto un espacio menor y todo un infierno de sobrecargas negativas creadas por su propia humanidad y que en esta hora funciona como retorno, dificultando hasta el mismo proceso de defensa que algunos ya se dispusieron emprender.
Concluyendo, repetimos que la hora ha llegado para poner término a cualquier manifestación vil, aunque pareciera incontrolable, que por ventura aún existiera en lo íntimo de cada uno.
Que Dios perdone a este humanidad por sus grandes errores y sea complaciente en Su juzgamiento para que el sufrimiento no se torne insoportable a los hermanos del planeta.
Y que Su bondad nos permita aún continuar extendiendo las manos a los propios hombres de la Tierra a fin de que podamos liberar más almas para la gloria del Padre.
Jesús nos ilumine.
Sri Rama
(Mensaje psicografiado, el 1984)
Las Amarguras de una Civilización
Se abre el telón. Se inicia el espectáculo.
Una multitud asustada corre desordenadamente en busca de refugio o una salida que le permita hallar lugar seguro. Madres afligidas cogen por los brazos a sus niños quienes se mantienen indiferentes a aquel clima de pavor, procurando protegerlos de la masa humana que amenaza atropellar a los menos ágiles.
No hay posibilidad para razonar con claridad ni la voz de comando que imponga un control sobre tan grande desorganización. Todos corren desordenadamente asemejando a un bando de locos dejando atrás pertenencias materiales que fueron los principales motivos de sus vidas y que ahora ignoran. Nadie sabe hacia donde va. Están todos perdidos. Las imágenes son angustiantes. Gritos de terror, bombas explotando, tierra temblando, mar agitado. Una ola gigantezca se traga una parte de aquella multitud. Otras se aproximan y aniquilan otro tanto llevándose de vuelta toda una fortaleza que parecía sólida e indestructible a los ojos mortales.
Y la tragedia continua. Pormenores indescriptibles hacen que los espectadores cierren los ojos como que intentando evitar sufrir también el dolor de los actores ahí presentes. De repente, todo queda destruído. Cuerpos deformados, cenizas, lodo y silencio mortal. Cae el telón. Se cierra el espectáculo. Manos poderosas instruídas por Dios preparan el inicio de la reconstruccción. La mirada desoldada de los sobrevivientes se llena de tristeza, pero no se indignarán porque será iniciada la etapa de florecimiento de la verdadera implantación del Reino de Dios entre los hombres en la Tierra. Y una alborada de luz principia en las cenizas de una civilización que se destruyó por creer que podría vivir infinitamente en las tinieblas en las que se introdujeron.
Un día se abrirá nuevamente el telón. Pero para un lindo espectáculo. Les invitamos a ser los actores.
Con Jesús estamos.
Celeste
(Mensaje psicografiado en 1983)
Al Margen del Precipicio
Revuelta - Guerra - Catátrofes - Violencia - Terrorismo - Escándalos - Hambre - Tráfico.
El diccionario del siglo XX en sus años postreros de agonía que se arrastran aflictivamente nos presenta un panorama sombrío de desolación.
El mundo camina y con él su humanidad envuelta en las luchas individuales y colectivas arrastrándose con una multitud de ciegos en dirección al precipicio.
Lo que nos sensibiliza considerablemente es que esos mismos ciegos tienen consciencia del abismo que buscan pero no encuentran resistencia a esa fuerza que los impulsa a esa dirección.
Advertencias les llegan de innumerables maneras, pero no atienden al llamado de sus mentores espirituales.
Y nuestro trabajo se pierde ante la negligencia de almas soñadoras, esclavizadas a los placeres que satisfacen el cuerpo pero aniquilan el alma.
Si el hombre pudiera percibir, si le fuera dado vislumbrar el perfil de las realizaciones efectuadas en su beneficio por Amor de sus Hermanos en planos superiores de la creación, quedaría fascinado ante el fulgor de tanto orden y armonía y tal vez valorizara mejor sus contactos, sea a través de sueños, lecturas o mensajes.
Nos resta esperar. El orden está por venir. El cielo les responderá. Cuando todo suceda y nada se les transmita entonces el infierno estará aquí. Para quien valore y dirija sus propios pasos, podrá sobrevivir.
Misión cumplida.
Gobernante del Más Allá
(Mensaje psicografiado en 1983)