Hermanos amados,
Desde lo Más Alto, desde las Mansiones de lo Infinito, las vibraciones de amor hacen converger en la Tierra energías bienhechoras, capaces de auxiliar a los hombres en la trayectoria tortuosa que construyeron para si.
El destino de vuestra humanidad se encuentra proyectado, pues constituye el Karma colectivo que elegisteis por vuestra conducta pretérita. Hoy se os invita a que lo cambiéis, renovando los valores que conducen vuestras actitudes en la convivencia con todos los seres y con vuestro Orbe Planetario.
Siempre atentos al desarrollo de los acontecimientos e interferencias sufridas por los "detractores de la Ley", los Ingenieros Siderales y Gobernadores Espirituales de las Naciones, procuran ajustar las consecuencias de las elecciones humanas a los propósitos elevados de la Ley del Progreso.
En ese sentido, como uno de los últimos recursos para despertar a las personas, aparece en el escenario de la vida física aquel que lleva consigo el código moral que debería traducir la condición espiritual que buscáis.
Destacado como Dirigente de la más poderosa Nación de la Tierra, desde el punto de vista de la civilización terrenal, él representa el "faro de luz fulgurante" que momentáneamente clareará el mundo en la grave crisis moral- espiritual que vivís y la gran oposición de las Fuerzas del Bien contra las Fuerzas del Mal.
Que todos los que estén sensibilizados con la importancia de estos momentos, enderecen sus oraciones al Padre, en súplica para que cada día renueve las bendiciones de luz para él gobierne sintonizado con la GFBU, y el sentimiento de esperanza incentive durante más tiempo el cambio en los seres humanos.
Permanecerá poco tiempo, si la propia humanidad no comprende el esfuerzo de la Espiritualidad Superior en enviar, una vez más, otra oportunidad de renovación.
No basta con una conducta negativa ante el mal, es necesaria una actitud positiva ante el bien.
Un hombre no puede arreglar una nación que no desea ser corregida.
Es preciso que en esta hora, todas las naciones se unan en oración por la redención de un pueblo, cuyo orgullo y codicia pueden comprometer, definitivamente, el progreso de la humanidad.
El reino de la paz no puede imponerse por la fuerza, debe ser la expresión de la paz que hay dentro de cada uno de sus habitantes.
Que Dios nos bendiga hoy y siempre.
Ramatis
GESH - 08/11/2008 - Vitória, ES - Brasil