Ahora hablemos un poco del Planeta Intruso. El volumen áurico, o sea, su aura etero-magnética es 3200 veces mayor que la de la Tierra y su masa rígida de núcleo ya enfriado es un poco mayor que la nuestra. El campo mineral del núcleo rígido es más compacto y poderosamente más radioactivo. Su área de acción es muchísimo mayor tanto en sentido expansivo como en profundidad magnética. La composición físico-química supera el potencial energético original de la Tierra, asemejándose a una maquinaria de energía superactivada y en ebullición, al paso que el magnetismo terrestre ya está agotado en la secuencia de tiempo en que se condensó. En cuanto al volúmen de la materia enfriada, sus movimientos, velocidad, translación y rotación, son asuntos que compete a la ciencia terrena descubrir y anunciar en la hora indicada.
A los Mentores Siderales les compete pasarnos la parte iniciática y sidérica inaccesible a la percepción de la instrumentación astronómica de los científicos.
El aura magnética del Planeta Intruso, en fusión con el aura terrena, proporcionará la oportunidad para la inmigración colectiva de la humanidad terrestre que se liberará de la materia a través de conmociones sísmicas, inundaciones, maremotos, huracanes, hecatombes, guerras, epidemias extrañas, hambre, erupciones volcánicas, frío y calor excesivos.
Para finalizar diremos que las criaturas exiliadas de la Tierra hacia aquel mundo inferior no van a retroceder en su evolución, sino que tendrán la oportunidad de comenzar de nuevo el aprendizaje espiritual desde el punto donde pararon, a fin de rectificar los desvíos peligrosos para su propia felicidad. Después de corregirse han de regresar a su verdadera Patria, la querida Madre Tierra. Sin embargo, ese regreso podría demorar milenios.
La Tierra, a su vez, será promovida a la función de Escuela del Mentalismo, para cuya finalidad la Técnica Sideral exige el sentimiento mejorado.
Los izquierdistas tendrá que abandonar la Tierra por fuerza de la Ley Natural de la Evolución.
En su nueva forma física de hombres de las cavernas, han de revelar las ideas e impulsos bestiales que están latentes en su íntimo ser.
A continuación nuestros mensajes.
Una Gran Tormenta
Me ví sólo en una región montañosa. La atmósfera estaba densa y pesada. El cielo oscuro como si fuera a caer una tempestad. El viento soplaba fuerte y a su pasaje ocasionaba muchos estragos. La tormenta no se hizo esperar, rayos y truenos rasgaban el cielo que ahora se tornaba negro, aunque fuera de día. Una tromba de agua cayó destruyendo todo. Los elementos de la naturaleza parecía enfurecidos. En eso, veo en el cielo un astro de grandes proporciones, cuyo aspecto era sombrío y su magnetismo agresivo y primitivo. Percibí rápidamente -no se como- que el caos reinante no era regional; el cataclismo tenía proporción mundial. Ví tierras completamente arrasadas por las aguas, otras no tanto, y me pareció que algunos lugares fueron poblados.
Ví al Planeta Intruso viajando a gran velocidad por el espacio. Naves espaciales de gran porte estacionadas en su atmósfera. Había un gran pabellón en su plano astral donde se procesaban los trabajos preparativos de reencarnaciones.
Los Técnicos Siderales ya estaban trabajando en la mejoría de los cuerpos físicos para recibir a los exiliados del Planeta Tierra.
Los Amigos Espirituales me dijeron que la velocidad de aquel astro por el espacio va a aumentar mucho y debido a esa aceleración los cambios climáticos se van a intensificar, inclusive también acomodación de capas.
Los extraterrestres ayudarán a los habitantes en los momentos críticos.
Videncia en 1992
Un Exiliado de la Tierra
Ví al Astro Higienizador. Su aura es pesada y visto desde el espacio presenta un aspecto sombrío cubierto por una nube compacta de color ceniza. En la superficie su aspecto es bonito, aunque los días no sean tan bellos y soleados como en la Tierra.
Ví naves espaciales y extraterrestres en cuerpo físico. Un ser humano probablemente exiliado de la Tierra se hallaba sólo y sentado en una playa. El observaba el espacio en la noche concentrando su atención hacia un punto luminoso a la distancia.
Percibí que aquel hermano lloraba; la razón era la nostalgia de su mundo de origen, un lindo planeta azul en donde un día distante, perdido en el principio de los tiempos, dejó su corazón. En la tribu en que vivía junto a los nativos, pueblo primitivo del planeta, él era considerado un Dios, un Encantado. Era alto, delgado, ojos oblícuos y cabellos cortos.
Ahí se encontraban grupos nativos en varios grados de evolución, desde criaturas con la apariencia de nuestros primates hasta grupos con aspecto más humano.
Telepáticamente me informaron que las criaturas que están en las regiones abismales de la Tierra reencarnarían en aquel planeta; para eso, Técnicos en reencarnación y planeamiento genético ya se encontraban desde hace tiempo en el plano astral del Planeta Intruso trabajando en esa especialidad.
Videncia en 1992