Queridas Hijas, que las bendiciones de lo Alto os envuelvan a cada una de vosotras, fortaleciendo vuestro espíritu para que concretéis los Designios Superiores. Que no os falte coraje al enfrentaros a las duras pruebas y que la sólida fe os guíe con seguridad hacia los nuevos peldaños de la evolución.
Siglo tras siglo, buscamos reunir a nuestros discípulos en el camino redentor, pero, imperfectos y falibles, rebeldes y confusos, retrasaron el paso en la conducción de sus espíritus hacia el necesario progreso, y aquellos que despertaron se frenan, ansiosos ante la inmensidad del trabajo por realizar para suplantar sus propias deficiencias, y alcanzar nuevas condiciones en el Planeta Renovado.
Cada uno de vosotros tiene tareas individuales que realizar y tareas en conjunto, hombro con hombro, lado a lado, fortalecidos en la unión de propósitos para superar a las "fuerzas negativas" que atacan.
¡Trabajad, hermanos! Trabajad incansablemente en vuestra renovación interior, dando de sí lo máximo por la Causa de Cristo en esta Siembra bendita, que rescata vuestra alma hacia el progreso, pospuesto de hace tiempo.
Ya no sois los espíritus primarios atascados en la oscuridad y en el fango de los pantanos inferiores. Sois espíritus libres de las densas vibraciones y de los sentidos instintivos y viles sentimientos. Ya superasteis las barreras de la animalidad: estáis recorriendo el trecho más peligroso y difícil para salir del Planeta de Expiación. No escatiméis sacrificio en el servicio y en la renuncia en nombre de Cristo, pues es con este servicio que ahora realizáis, sirviendo y amando, como por fin os liberareis de las "ruedas encarnatorias del dolor" (de las encarnaciones dolorosas).
Ciertamente, muchos aún se encuentran en procesos dolorosos de rectificación, y otros que abandonan el trabajo, retardando aún más el encuentro con las Esferas Superiores. Pero, ciertamente, aquellos que ya se engancharon a las tareas de rectificación se encuentran fortalecidos y dispuestos a no abandonar el camino.
Las dificultades de la jornada son necesarias, pues aún estáis endeudados con el prójimo y esta deuda debe pagarse con servicio, renuncia y amor. Jamás os lamentéis del exceso de trabajo; al contrario, intentad llenar las lagunas cuando os falte.
Nos ponemos a vuestra disposición para cualquier duda o consulta.
Una hermana - Maestro Ramatis, me gustaría entender si lo que siento, que es pretender que ningún contratiempo más me atrase, pues he decidido que voy a luchar. De rodillas he pedido a Jesús que me enseñe a luchar, no sólo en mi vida espiritual, sino también en mi vida diaria. Luchar en el sentido de alejar de mí cualquier situación, por menor que sea, que pueda confundir mis sentimientos o sensaciones, porque en ausencia de otra palabra, estoy cansada de tanta ilusión, y me he dicho que voy a luchar para alejar de mí esa fuerza ilusoria, de los prejuicios de mi mente. Pero sucedieron algunas cosas en mi vida desde diciembre hasta ahora, tan distintas unas de otras, que me gustaría saber si no me estoy engañando de nuevo, si realmente estoy en el camino correcto para tomar ciertas actitudes.
Ramatis - Hermana, ya está en pleno campo de batalla y luchas bravamente, ni siquiera has percibido que ya has avanzado mucho en las trincheras del progreso.
Los enemigos se lanzan sobre ti, y en general, sobre todos los trabajadores seguidores de Cristo, sus pensamientos y emociones provocan choques y trastornos a los más sensibles, pues no siempre consiguen discernir las imágenes y los sentimientos que surgen de su interior.
Mantén la mirada en el horizonte, donde la Bandera de Cristo luce enarbolada, y camina sin temor enfrentándote a las dificultades, esclareciéndote y estudiando, trabajando en tu propia renovación, ofreciendo tus manos a los desvalidos, a los ignorantes, a los heridos y a los débiles, olvidándote te ti misma en beneficio de la Causa de Cristo.
Sugerimos, para cada uno de los trabajadores de la Casa, la lectura de obras esclarecedoras acerca del plano invisible, puesto que allí habitan e intervienen de forma contundente en vuestras vidas, espíritus estancados en el espacio y el tiempo, llenos de deseos inmorales y sentimientos odiosos. Hermanos que están siendo liberados en masa, desde las regiones oscuras y profundas, construidas también por vosotros mismos, cuando otrora estuvisteis allí. Esos hermanos están sedientos de sensaciones, deslumbrados con el sol que desde hace mucho no veían, muchos se debaten, manipulados por las "Fuerzas Involutivas" que desean dominar el Planeta y su humanidad. Insistentemente os rodean, y vosotros debéis esclarecerlos respecto a la existencia del plano en el que habitan y de sus comunidades. Erigid, cada uno de vosotros, en vuestro interior, una barrera a través del esclarecimiento, que hará que sus emanaciones dañinas no os afecten y no os desequilibren.
Margarida - ¿Hermano, podrías darnos el nombre del libro?
Ramatis - En especial aquellos que esclarecen acerca del plano astral inferior, pues es desde estas regiones inferiores desde donde surgen estos hermanos hacia los planos más próximos a la corteza donde estáis. La Vida Más Allá de la Sepultura de Ramatis y Atanagildo es uno de ellos.
Hermanos, no os dejéis abalar demasiado por los ataques en el plano físico. Si en el plano invisible sois capaces de defenderos, lanzándoos al campo de batalla contra criaturas odiosas y feroces, en el plano físico, igualmente debéis defenderos, no dejando que el miedo sirva como brecha en vuestros escudos para las Fuerzas Involutivas. A través de esta brecha, por menor que sea, provocada por el miedo, las Fuerzas Invisibles se adentran, como garras, hiriendo profundamente al conjunto que se encuentra unido en torno al Trabajo de Cristo.
Ciertamente, las embestidas y asaltos de los hermanos delincuentes del plano físico son comandadas por hermanos infelices del plano invisible en estos tiempos de locura. Sin embargo, vuestra bandera y vuestro escudo de protección deben ser la fe en Cristo Jesús, en la protección enviada por vuestros Guías y Maestros. Pero todas las barreras serán inútiles si en vuestro corazón se instalan miedos y dudas.
En la Tierra estáis viviendo momentos de locura y desequilibrio en ambos planos de la vida, y sois vulnerables al dolor o a los ataques en cualquier plano de la existencia.
Debéis preveniros a través del amor, de la fe y del servicio en la Siembra del Bien.
Los hermanos atacan en el plano físico, pero desde el plano invisible; en los momentos de mayor sensibilidad, podréis sentir su presencia con mayor intensidad, pues están cerca de vosotros, buscando apenas una oportunidad para heriros profundamente.
¡Estudiad, hermanos! Aprended y trabajad, por vuestra propia liberación.
Yo os saludo en el nombre de Dios y os dejo la paz de Jesús
Ramatis
GESJ - 12/02/2008 - Vitória, ES - Brasil