Los Intraterrestres
"…La tribu donde yo vivía usaba el mismo tatuaje en la cara y en el mentón. Durante una cacería nos alejamos demasiado de la aldea, pero se podía regresar antes de caer la noche. Mis dos compañeros jíbaros decidieron acampar en un lugar tranquilo. Al llegar a determinado sitio nos topamos con otros dos. Lo que me pareció más curioso fue encontrar a los dos primeros jíbaros sentados en una enorme roca grabada con la misma señal de sus tatuajes. El grabado parecía muy antiguo ¿Qué significaba aquella señal? ¿Qué hacía esos dos jíbaros sentados ahí como sentinelas?...
La explicación que me dieron aún hoy me ocasiona escalofríos!
La vegetación escondía la entrada de una gruta y la roca indicaba el lugar exacto.
Me aproximé hasta la entrada. Apenas con la dimensión de un metro, tal vez dos, se abría hacia una chimenea de siete a diez metros de profundidad. Inclinándome hacia el interior ví un apertura latera tallada en forma de cuadrado en la roca.
Aquel agujero en la tierra, aquella apertura cuadrada en plena selva vírgen, custodiada por jíbaros, no puede ser un simple santuario. Otras razones mucho más importantes ocasionaban su vigilancia permanente.
¿Qué razones?…Me acerco y deslizo las manos sobre la piedra lisa. Es una puerta encuadrada por enormes piedras talladas en ángulo recto, tan bien ajustadas como las de Machu Pichi (Peru).
Mis ojos se desencajan frente a un nuevo prodigio, que no será el último: en el centro, una gigantezca columna de cuarzo o de cristal capta la luz a nivel del suelo y la difunde al interior. Estoy próximo a penetrar hacia el corredor.
- Dado caso continuaras iré contigo, pero vamos a tener otro compañero.
- ¿Ah si? ¿Quién?
- La muerte!
- ¿A qué le tienes miedo?
- A las sombras que habitan debajo de la tierra.
- ¿Las sombras? ¿Las haz visto alguna vez?
- Las vió mi padre, quien me dijo: si entras bajo la tierra verás las cosas más extraordinarias, las riquezas más fabulosas, pero no regresarás.
- No obstante, él volvió.
- Si. Pero él tenía el hábito de penetrar en el reino de las sombras…
- Los habitantes de las cavernas son dioses. Dominan la fuerza de la Tierra y del Sol. Poseen el rayo que mata, con el cual pueden rasgar las montañas. Cuando mi padre andaba de cacería vío que la tierra se abrió y una estrella brillante se elevó hasta los cielos.
Nota: Un arqueólogo húngaro fue el protagonista de ese increíble excursión tierra adentro, donde arriesgó varias veces la propia vida.
Después de muchos días de peligrosa y sufrida caminata hacia el interior de la tierra, perdido, sin rumbo, encuentra una caverna, especie de cementerio cuyos esqueletos estaban revestidos con una fina capa de oro, aún portando sus anillos, máscaras, pulseras, brazaletes y collares, todo de oro. El quedó deslumbrado con tanto oro y tantas joyas de rara belleza. En ese exacto momento, surgen cuatro hombres que telepáticamente pasan el siguiente mensaje:
Extranjero, tu audacia consintió que traspasaras todas la pruebas. Eres el primero en tener el privilegio de venir voluntariamente hasta nosotros. Haz de saber entonces que nuestra civilización es mucho más avanzada que la tuya, puesto que dominamos desde siempre la fuerza del Sol y de su planeta Tierra.
En esos libros indestructibles (se refiere a varios libros con hojas de oro) está consignada la historia de todas las civilizaciones, tanto las de arriba como las de abajo, pues nuestro conocimiento va mucho más allá de esas murallas de piedra.
Les conocemos bien y ayudamos en el transcurrir de los siglos. Pero cada vez que intentamos aproximarnos a ustedes directamente, sin sacar nuestra verdad ni la suya, el resultado fue catastrófico.
Todas las respuestas a las preguntas que algunos de ustedes formulan sinceramente a sí mismos se encuentran inscritas no sólo en los libros, cuyo conocimiento son capaces de asimilar sin quedar destruídos psicológicamente, sino también en cada pormenor de la expedición que acabas de hacer hasta nosotros.
Necesitas de mucho tiempo para comprender.
Si contaras esta historia, los de la superficie te tratarán como loco y serás perseguido aún por aquellos que buscan explicaciones para los fenómenos que les angustian a lo largo de su vida.
Nuestros sabios se introducen entre ustedes y nos traen informaciones que, desgraciadamente, no son alentadoras, ni nos incitan a juntarnos con ustedes. Pero lo desearíamos.
La locura suya pone, incluso, en riesgo nuestro mundo. Algunas de nuestras experiencias en la superficie parecieran "infantiles", pero piensa y habrás de comprender porque las renovamos constantemente.
También otros pueblos venidos de otros mundos buscan nuevas tierras.
Por todo el universo han sido aterradoras las destrucciones naturales. Pero, más aún lo son las suyas. No les dejaremos destruirnos. Nuestro estudios sobre su universo deberán conducirnos hacia otros planetas, pues nuestros medios técnicos nos lo permiten.
Si los hombres que viven en la superficie de la Tierra no dejan de confundir el orgullo y el conocimiento, riqueza y felicidad, sería a otros mundos que ofreceremos el fruto de nuestro saber. Pero, aunque nos obliguen a exiliarnos una vez más, intentaremos por todos los medios impedirles que efectúen lo irreparable.
Les consideramos como hermanos, ni inferiores ni superiores. Sólo diferentes.
Muchos de entre ustedes conocen el secreto. Ellos les ayudan desde hace siglos sin que ustedes lo sepan. Pero, nada se gana si de generación en generación se entregan a la mortandad, a la destrucción sistemática de los seres vivos y de las fuerzas que los animan.
Todo eso está escrito también en sus libros, pero perdieron las claves de su interpretación.
No busques misterios donde no hay. La verdad es simple pero ni tu ni tus hermanos podrán, por el momento, soportar su claridad.
Regresa donde veniste. El camino que se abre para tí será más fácil y guiaremos de lejos tus pasos. No toques nada de lo que no te pertenece, pues de lo contrario nunca más encontrarás el camino de tu sol".