Hermanos,
El dolor llama a la puerta de los hogares terrenales.
Las casas festivas e iluminadas en el plano físico, se encuentran en tinieblas espirituales.
La luz divina que mantiene la llama de la fe encendida, abasteciendo de Fuerza-Luz los dos planos de la vida, pocos hogares terrenales la poseen, pues no están preparados para recibir la indeseable visita, que inevitablemente invadirá todos los domicilios, con diferente fuerza, según el débito kármico de cada grupo familiar.
Hermanos, encended la Luz que nunca se apaga a través del Culto del Evangelio en el Hogar, para que vuestra casa sea resistente y no sucumba en la desesperación perjudicial o en la rebeldía que atrasa vuestro progreso evolutivo.
No os creáis fuertes y felices por la abundancia material económica que satisface todas vuestras necesidades básicas y superfluas, principalmente, para cultivar la materia perecedera. Comparte con el hermano de jornada aquello que la misericordia divina os concede en abundancia, ya sea la abundancia monetaria o la alegría doméstica.
Usad el tiempo como recurso a vuestro favor, puesto que, acelerado, no aguardará el despuntar de vuestras buenas disposiciones, para posponer el encuentro con el dolor, inevitable para todos los seres vivos sobre la Tierra.
Los minerales sufren el efecto de las bombas que os queman.
Los vegetales disminuyen su fuerza vital por las agresiones constantes al suelo terrestre.
Los animales nada representan para el ser humano que los utiliza para todo tipo de satisfacciones: alimenticias, experiencias genéticas o hacerlos sufrir por el placer de maltratarlos.
El propio ser humano, cuya vida es el bien más preciado para progresar y renovarse, ya no vale nada, pues la sangre es derramada a cada instante, en todos los puntos geográficos.
No enturbiéis vuestra mente con la satisfacción de los instintos bestiales, animalizados, que atan el alma al Abismo ignominioso. Renovad vuestros pensamientos, vuestras acciones, y practicad el Evangelio de Cristo.
Vuestro hogar representa el puerto seguro para las almas en proceso de rectificación, o la arena donde los enemigos se enfrentan en el crisol purificador.
Sea como fuere, encended la Luz del Culto Evangélico para enfrentar las tormentas que ya se manifiestan a vuestro alrededor.
Jesús ampara y guía a todos con Su Amor.
Amadlo también a Él.
Jeremías
GESJ - 18/08/2009 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil