¡Queridos hermanos!
Cuantas oportunidades fueron dadas por lo Alto para la regeneración de los habitantes de este Planeta de expiación y dolor.
Innumerables seres de gran elevación espiritual estuvieron aquí y dejaron un legado de paz y armonía; ejemplos vivos a ser emulados. No obstante, aún en nuestros días, los hombres no bajan las armas del orgullo, continúan despreciando al más pequeño. Las diferencias sociales no han abandonado los países que persisten con sus castas, que humillan y esclavizan al ser.
El opresor no baja de su altar de adoración, pues éste alimenta el ego ya exacerbado por la imaginación popular. El oprimido se acomoda en su situación y no tiene la voluntad suficiente para vencer las barreras del prejuicio; así, es más fácil pedir que movilizarse para su propia mejoría.
Ante este escenario, se percibe que se perdieron en el viento las enseñanzas que trajo la Sabiduría Divina a través de Krisna, Buda, el Divino Maestro Jesús y todos los que les siguieron, en respuesta al clamor realizado por los amigos espirituales como: Francisco de Assis, Kardec y tantos otros.
Cuando vemos las gotas de Luz siendo desperdiciadas, nos causa pesar al constatar que los hombres aún no han salido del primitivismo. Se visten de seda, pero la mente no alcanza gracia ni armonía.
Viven en guerra, sin embargo, claman por una paz ficticia donde los personajes sólo cambian sus nombres.
Salvajes, matan al animal amigo y destruyen a los hermanos de sangre por la supremacía del poder.
Cuando llegan hasta nosotros los gritos de socorro, los pedidos de ayuda, vemos que ante tanta evidencia de las transformaciones naturales, continúan pensando que Dios es injusto, sin comprender los mensajes transmitidos por manos amigas.
Se olvidan de las enseñanzas sencillas, de que los cambios deben comenzar desde dentro hacia afuera, y hay que sustentarlos todos los días, porque serán medidos en la misma proporción.
Las profecías nunca fueron fáciles de contar, y cuando los hombres creen en ellas, como alguna les afecte, distorsionan su esencia para favorecerlos o las desacreditan para salir impunes.
Tantos avisos son transmitidos, y nada sacude la vida material de la mayoría, que se entrega a los placeres de la vida material y se olvida de la vida espiritual.
Hermanos, oremos y hagamos cada uno su parte. Procurad ser un punto de luz en el Universo. Trabajemos por el Planeta que nos acogió con amor, y así, estaremos siendo un oasis en el caos que alimenta las turbulencias.
Que el Divino Maestro Jesús con Su Luz de Amor y Paz esté con todos.
Gandhi
GESH - 27/02/2009 - Vitória, ES - Brasil