¡Hermanos, paz y bondad en vuestros corazones!
Extasiada ante las facilidades materiales; apegada a los sentimientos consanguíneos pasajeros; olvidando la Ley del Amor que rige la convivencia entre las criaturas; inmersa en la ignominia del vicio y atascada en los odios deformantes del alma, esta humanidad continúa su curso evolutivo, ignorando las Leyes Mayores que gobiernan todos los destinos.
Nada es eterno en lo que se refiere al plano físico.
Al abdicar de los deberes espirituales, las criaturas pierden el derecho a la ascensión libre de dolor y sufrimiento, pues una vez que ignora el libre albedrío del prójimo, utilizando la fuerza de la violencia, de la precariedad moral, se condena a continuar en las ruedas de expiación y dolor en los Mundos Inferiores.
Todos estamos sometidos a las Leyes: leyes de ascensión o leyes de descenso. Nuestras elecciones, acciones y sentimientos que vibran en nuestro interior nos dirigen a ser guiados por las leyes de ascensión o leyes que provocan el descenso vibratorio.
Cuanto más pesado se presente el espíritu por su negligencia espiritual, más sujeto queda a las caídas dimensionales, permaneciendo arraigado al suelo arcilloso de los pantanos del dolor.
Aquel que busca con humildad servir a las Leyes Mayores, torna leve su espíritu, buscando elevarse a las dimensiones superiores.
La percepción del Bien está latente en el interior de todas las criaturas, por lo tanto, omitir la práctica del Bien y engrandecerse de orgullo, aleja al ser de las fronteras de la evolución espiritual.
Nacer, crecer, morir, renacer una vez más, esa es la Ley a la que todos están sometidos en los Mundos aún atrasados.
El espíritu rebelde no puede permanecer en la erraticidad eternamente. Todos, inevitablemente, alcanzarán lo angelical, ya sea por su propio esfuerzo, o por el impulso automático que las Leyes Mayores imponen a los rebeldes.
Ahora es el momento en el que el automatismo de las Leyes Superiores alcanzan al Planeta Tierra y a todas las criaturas, en todos las etapas evolutivas, y se verán arrastrados hacia un nuevo rumbo de progreso, independientemente de sus elecciones.
Es el momento en el que las Leyes Mayores se imponen sobre la débil voluntad de los rebeldes.
Abasteceos en la Fuente Eterna e Inagotable del Amor del Padre por todos nosotros, y pensad antes de actuar, repasad vuestro pensar, para que podáis construir por vuestro propio mérito un futuro renovado, elevando el espíritu a la condición de regenerado.
No esperéis que el impulso para progresar os venga de afuera. Solamente la propia criatura es capaz de elevarse, por su propia voluntad para amar y servir al Creador, cumpliendo Sus Leyes.
Que la Luz Mayor del Divino Jesús os sustente en los nuevos propósitos de progreso.
Salve la Luz que nos guía.
Allan Kardec
No hay como alcanzar la perfección sin la práctica del amor y del perdón, que desemboca en la caridad y amor al prójimo.
Espíritas, amaos e instruíos.
Allan Kardec
GESH - 01/12/2009 - Reunión Pública - Vitória, ES - Brasil