1769

El trabajo no es una imposición, es una invitación en el nombre de Jesús

15/03/2010

      A+ A-


Salve la luz que nos guía.

Hermanos, se incorporan al mundo espiritual innumerables espíritus desencarnados por la fuerza de violentos embates en la vida física. Las causas son las guerras, los conflictos, ataques, accidentes, catástrofes, múltiples acontecimientos que conducen a la vida espiritual a tantos hermanos nuestros, que no tienen ninguna preparación para enfrentar la vida en el Más Allá.

Necesitamos vuestra colaboración fraterna para socorrer a esas, pues con sus espasmos, sus aflicciones, rebeldías y odios crecientes, acumulan vibraciones negativas en el plano espiritual, envolviendo a los seres humanos aún encarnados.

Es necesario encaminarlos, apaciguar sus corazones, orientar sus almas, aminorar su sufrimiento. ¿Pero, quién lo hará? No hay milagros en la vida del espíritu, hay trabajo, esfuerzo, sacrificio y renuncia. Así se denomina al milagro.

Es necesario reunir a grupos de hermanos que estén dispuestos a ofrecer su mano a esos infelices, que se encuentran tan próximos a la materia debido a la fuerza de los sentimientos que cargan en su corazón. Están entre vosotros, gritan improperios, piden auxilio, pero no los escucháis, todos están sordos al dolor del mundo invisible, a pesar de que la mayoría eleve su pensamiento a Dios suplicando una oportunidad para recomenzar, para corregir los errores del pasado.

Muchos de vosotros no escucháis el clamor de aquellos que están próximos e igualmente reclaman la ayuda fraterna para iniciar un nuevo comienzo.

Hermanos, estamos entre vosotros, en el mundo espiritual, organizados y dispuestos a ofrecer nuestro tiempo y dedicación para socorrer a esos sufridores. Nos colocan ante vuestro Grupo como una oportunidad de trabajo redentor, para que organicemos una caravana de amor, trabajo espiritual de recibimiento, orientación y traslado de esos espíritus amigos que necesitan ser auxiliados.

El trabajo no es una imposición, es una invitación que os hacemos en el nombre de Jesús. Somos médicos socorristas del astral, perplejos por el escenario de dolor que vemos aumentar y aún más perplejos por el escenario de omisión que vemos aumentar en la vida física.

La caridad necesita cabida en los corazones humanos. No la caridad reflejada en la publicidad que proyectan las personalidades que buscan ser aplaudidas en la trayectoria de la vida; sino la caridad anónima, la que en el interior del corazón guarda la certeza de que se cumple con el deber cristiano de ayudar y socorrer al prójimo; aquella caridad que sólo Jesús ve y recibe en Su Corazón como un acto de amor en Su propio Nombre.

Todos los que deseen enviar a Jesús, Hermano Mayor, su fuerza y energía en el cumplimiento de la Ley del Amor, que atiendan nuestra llamada y nos ayuden a socorrer a los hermanos que sufren desamparados, necesitados de apoyo amigo.

En vuestra mente surgen la pregunta: ¿Pero por qué nosotros? ¿Por qué no hacen este trabajo de trasladar a los sufridores los espíritus superiores? Pues porque hermanos, están tan densos sus corazones, que necesitan la ayuda de hermanos encarnados, la presencia en un cuerpo físico de un médium, para hablar y también escuchar vuestras palabras de orientación; en ese intercambio de energías, debido a que su cuerpo físico les fue arrebatado de manera violenta, pueden encontrar una oportunidad de reequilibrio que les lanzará a una jornada de recomienzo en la vida espiritual.

Tened piedad de aquellos espíritus que son arrancados violentamente de sus cuerpos físicos. Su número aumenta, pues crecen los conflictos en la Tierra; y sin embargo no crece en la misma proporción el número de hermanos caritativos que desean ayudar.

Médiums, ofreced vuestros cuerpos y permitid que transiten por ellos esos espíritus necesitados, aumentando así vuestras fuerzas y energías, pues no penséis que actuando así os quedaréis debilitados ni contaminados por su presencia.

El amor esteriliza todas las deficiencias y todos los dolores. No hay fuerza mayor sobre la Tierra que el trabajo realizado con amor, pues todo lo arreglará y ninguno de vosotros saldrá perjudicado. Ofreced vuestra mano, pues las nuestras ya están extendidas en vuestra dirección.

Salve Jesús, salve la fuerza de amor que nos guía.

Bezerra de Menezes

GESH - 02/11/09 - Psicofonía - Olinda, PE - Brasil




VOLVER A LOS MENSAJES Y DIVULGACIONES
CONTACTO CON NOSOTROS AHORA!
Todos los derechos reservados Extras e Instras | 2025
FBrandão Agência Web