Videncia: Al iniciar las irradiaciones como de costumbre, después de las consultas del martes, vi que en el recinto se encontraba una señora, grisácea, de unos 60 o 70 años. Su apariencia era de edad avanzada, aunque irradiaba una intensa carga de energía-luz, incompatible con su apariencia, lo que la convertía en una visión poco común.
La energía que emanaba era muy agradable. Junto con ella llegó un grupo de suicidas muy sufridos; en el cuerpo astral traían las marcas de su muerte dolorosa y algunos aún reproducían los síntomas físicos de la causa de su muerte, como fue el caso de algunos a los que vi vomitando.
Enseguida, esta señora, que reconocí y era Yvone Pereira, dirigió un pensamiento de súplica al Padre Misericordioso para que estos fuesen atendidos. En la siguiente oportunidad, ella nos dirigió el siguiente mensaje:
Comunicación:
Amigos, una vez pasada la tormenta llega la calma, que es el estado natural de la existencia.
Todos nosotros, aquí reunidos, caminamos recorriendo trayectorias de vida, repletas de experiencias, entre las cuales está el suicidio.
Todos alguna vez hemos buscado a salida fácil, aunque equivocada, de la muerte voluntaria. Nadie actúa impunemente contra la Ley.
Rememorando la escalada de errores y súplicas, pillados por la fuerza de la Ley del Progreso, acudo a vosotros para que intercedáis por los que están aquí.
Han sido traídos para escuchar con franqueza las palabras que colman de esperanza hasta el alma más desesperada.
Estamos aquí autorizados por el Equipo Dirigente de los trabajos, y rogamos caridad, ayuda que les ofrezcan una oportunidad más para desahogar su dolor y ajustar su fibra interior.
Sólo el Padre tan amado podrá retribuiros con bondad y luz la dádiva de la caridad solicitada.
Con mucho aprecio y gratitud.
Vuestra hermana,
Yvone Pereira
GESJ - 19/01/2010 - Vitória, ES - Brasil