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Es la hora del Testimonio Testimonio Final

28/06/2010

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¡Salve la Fuerza!

¡Salve el Amor!

¡Salve el Creador que nos reúne como familia espiritual para el trabajo redentor!

Hermanos, vivimos como seres privilegiados en este momento, pero no lo somos. Se los conocimientos nos llegan y la certeza de la gravedad de los acontecimientos nos han conducido a servir en esta siembra, no es porque el Padre nos sustenta en mejores condiciones que a muchos de los que ignoran estos hechos.

La razón por la cual despuntamos al frente de este trabajo es porque imploramos al Padre la oportunidad de redimirnos de los errores de otrora, cuando fuimos llamados a servir en la transición que se procesaba en nuestros planetas de origen. Negamos nuestra participación, comprometiendo nuestro futuro de felicidad plena.

En consecuencia por nuestra negligencia de otrora, muchos fueron "cogidos por sorpresa", ignorando las Leyes de Dios, y al no estar preparados, cayeron en la locura.

Nuestra parcela de responsabilidad ante el dolor de nuestros antiguos compañeros de romería, nos empujó a la degradación, a una trayectoria de vidas sucesivas que hoy nos sitúa en los sectores de trabajo en los que nos encontramos, habiendo sido invitados a actuar en favor de la que ha pasado a ser nuestra humanidad.

Pues bien, es la hora del testimonio final en la que debemos confirmar ante al Creador la fe que nos mueve, el coraje de Servirlo y el amor que luchamos por despertar en el interior de nuestro ser.

Sigamos obedientes, mansos y prudentes, las directrices de la Luz, sirviendo con perseverancia en los equipos socorristas, pues nuestros hermanos se desesperan con la proximidad del fin.

La locura, con su cortejo de actos insanos y dementes, violentos e impensados, comienza a desdoblarse en los planos inmateriales, convirtiéndose en una especie de tejido que reviste el envoltorio psíquico de las criaturas.

Mantened firme el pensamiento en Dios, pues sólo Él, en esta hora, será el sostén para enfrentar el tsunami de fuerza descomunal y arrasadora que se forma sobre la Tierra.

Que la paz de los Maestros sea ahora y siempre el puerto seguro para reabastecernos de esperanza y fe.

Quedémonos en paz.

Juan Bautista

GESH - 05/03/2009 - Vitória, ES - Brasil




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