Videncia: Vi al Dr. Bezerra de Menezes llegando, estaba sereno y muy serio. Subió por la rampa hasta el salón en el piso superior, y se dirigió al púlpito para iniciar una charla programada por la espiritualidad. En la platea, noté que los hermanos reunidos tenían una energía diferente, no eran desencarnados. Concluí que se trataba de personas desdobladas durante el sueño que habían sido llevadas hasta allí para escuchar al Hermano. Presté atención para captar las palabras que transcribo a continuación:
Amados hermanos
Ante la magnitud de la vida, de lo que vemos y reconocemos como herencia divina, legada a los seres humanos por añadidura de la misericordia, debemos una reverencia al Creador.
Reverencia esta, que debe manifestarse en nuestras actitudes más que en nuestras palabras, pues son las obras las que edifican a los hombres. Por lo tanto, todos los que aman la vida y establecen una comunión con ella, deben cuidar de su vehículo carnal, el cuerpo físico, utilizado para manifestar la Vida humana.
No nos referimos a cuidados exagerados, propios del descontrol mental de la vanidad, el egoísmo o la pereza, sino al justo equilibrio entre las fuerzas que mantienen y viabilizan los procesos físico-químicos de la existencia.
El hombre moderno, preocupado con la urgencia de los negocios terrestres, que no pueden esperar, lucha contra el reloj, sobrecargando de esfuerzo al cuerpo y la mente, causando desequilibrios físicos y psíquicos. A su vez, la vibración magnética alterada se convierte en puerta de entrada para larvas y microorganismos astralinos oportunistas, que sin pedir permiso, invaden la contextura física, acelerando procesos kármicos debilitantes y la instalación de otras enfermedades.
El estilo de vida, basado en la búsqueda de nutrientes oriundos de fuentes poco fiables, en nada contribuye a sanear el ambiente corpóreo, en la defesa contra los ataques oportunistas.
Se busca la alimentación por el placer y no por la fuerza vital que representa para el vehículo carnal.
De esta combinación poco apropiada, resulta la exposición de la vida humana a una secuencia de acontecimientos que pueden ocasionar daños irreversibles en la salud física, mental y psíquica de las criaturas.
Si alzáis la bandera del amor de Dios, ante todo debéis actuar acordes con ese amor, respetando la morada física que Su Bondad Infinita os ha prestado, utilizándola para el progreso de vuestro espíritu y nada más.
Que cuando llegue la hora, os encuentre sanos para que vuestro espíritu realice lo que aspire realizar, pues si no cuidáis vuestro cuerpo debidamente, ¿Cómo podréis disponer de él para socorrer a los seres queridos, o para luchar por vuestra propia supervivencia?
Sed mansos y sobre todo prudentes, cuidando la vida que el Señor os confió.
Sigamos en paz.
Bezerra de Menezes
GESH - 19/02/2010 - Vitória, ES - Brasil