Viaje Astral
Ví que se formaba una bola de luz a mi alrededor, con una luz viva y muy linda. Después, un Ser me dió la mano para ayudarme a salir del cuerpo. El me explicó lo siguiente:
Comunicación
La bola de protección que la envuelve a usted funciona como una escafandra y tiene duración limitada. Por eso, necesitamos actuar rápidamente.
Pregunta - ¿Dónde estamos?
Respuesta - En los charcos del Astral Inferior.
Pregunta - ¿Venimos a rescatar a alguien?
Respuesta - Si.
Llegamos a un lugar después de haber atravezado un pantano. Nos detuvimos e hicimos una oración. El ambiente era muy oscuro y estéril, y no veía forma de vida alguna. Iniciamos la oración de armonización.
Durante la oración mi bola de luz bajaba y parecía entrar en la lama del pantano. Confieso que quedé muy confusa y con miedo de estar haciendo algo erróneo. Pensé que mi vibración estaba bajando, pero después, con el pensamiento de que no puedo huir de lo que soy, me entregué a la tarea y pedí ayuda a Dios. Inmediatamente reestablecí la confianza y el contacto.
El ser que me acompañaba se encontraba concentrado e irradiaba una fuerza magnífica. Yo comencé a levitar de nuevo y de la lama comenzaron a surgir rápidamente varios seres cubiertos de lama. Se levantaron sin doblar los brazos y piernas, como que fueran magnéticamente atraídos por la bola de luz y quedaran adheridos a ella.
Fin de la primera parte.
Concentrada una vez más, regresamos al mismo lugar en el charco del Astral Inferior. Una luz semejante a un foco de navío recorría todo el espacio como buscando nuevas formas de vida. No se encontró nada más, sin embargo ví un resplandor en el cielo. Este estaba muy cerca de mí por lo que pude reconocer la presencia de una nave de luz y en su interior estaban dos hermanos de Orión. De la nave salió una luz que esterilizó el lugar, desmanchando la lama. Yo y Artram (quien era mi instructor) estabamos ahí, pero la luz no nos ocasionaba daño alguno. Todo el lugar seguía igual, sin embargo sin lama y sin la oscuridad. Ahora parecía un desierto seco y árido, la tierra agrietada semejante al paisaje de secas del Noreste. Había árboles secos y sin vida. Tuve un deseo grande de transformar con vida ese sitio. Artram gentilmente me informó que no podría aún y que había varios lugares como ese, y que sólo después de la limpieza la vida brotaría nuevamente.
Salimos, y detrás nuestro una especie de cinturón se cerró alrededor del lugar y Artram creó una especie de paisaje falso, como los escenarios de las películas, y cerró la entrada del lugar. De ahí seguimos hacia otro lugar.
Llegamos entonces a una sala donde había varias literas y en ellas se econtraban los seres recuperados de la lama. Ví que eran muchos, aproximadamente 50. Recibí del instructor la orientación para accionar la litera de cada uno de esos seres.
De frente a cada litera, estando los pies del ser orientados hacia mí, inicié una sincera oración al Maestro Ramatís después que, de lo alto, se encendió una luz. Así lo hice con los restantes y una a una se fueron encendiendo.
Después regresé a la primera litera, ahora en la parte donde estaba la cabeza del paciente. Con una de las manos yo ponía una cinta plateada sobre la cabeza del paciente, poniendo el otro extremo sujeto a la litera. Levantaba una varilla plateada, que en la punta tenía una pequeña esfera plateada. El conjunto me recordaba una antena. El mismo procedimiento fue seguido para los otros pacientes.
Artram me explicó que se trataba de un proceso lento de reprogramación mental. Que esos seres estaban siendo preparados para reencarnar en el planeta intruso. Aquel procedimiento servía para reducirles la rebeldía, haciendo viable su transporte hacia el otro planeta donde la reencarnación tendría lugar.
Ellos salían de aquí con el trabajo adelantado, incluyendo el olvido del pasado y la reducción del cuerpo astral hasta el nivel de un bebé.
En ese punto yo fuí traída de regreso. Misión cumplida.
18/08/00