Hermanos, con lágrimas en los ojos y arrodillados, damos gracias al Padre Eterno y Misericordioso que proporcionó el alivio, no sólo para nuestros hijos, maridos y hermanos que estaban presos en las "celas invisibles"¹ del sufrimiento, sino que también nos ha traído paz a nosotros, familiares que sufríamos junto con ellos.
Erraron, sí, comprometiéndose fuertemente con las Leyes Universales, pero son amores de nuestro corazón.
Quién es madre o padre sabe lo doloroso que es ver a un hijo desviarse por los caminos del crimen, sufriendo y haciendo sufrir a otros, perdiéndose, sin saber cómo salir de las decisiones que tomaron.
Estoy aquí desde hace mucho tiempo, y durante tantos años pedí a los Hermanos Superiores que ayudasen a mi hijo. Pedía y oraba; y el Hermano siempre decía: Paciencia hermana, llegará el momento de que sea liberado. Fe en Dios; tu hijo no está solo en su sufrimiento, muchos velan por él.
Hoy tuve la gracia y la inmensa alegría de poder verle. Debido a la energía negativa que lo envolvía no fui autorizada a acercarme; pero sé que ese día llegará y podré abrazarle.
Tengo fe en Dios, en su recuperación.
Pido a María Santísima que vele por todos vosotros, ángeles de bondad, y paz para nuestros hermanos que aún están en cautiverio.
Paz y luz.
Madres de Carandirú
GESH - 24/11/2012 - Parque de la Juventud - São Paulo, SP - Brasil
Nota ¹ - "celdas invisibles" - En el Plano Astral.