Hermanos, paz y bondad entre nosotros.
Es una mezcla de alegría y dolor lo que se experimenta con la bendecida tarea de servir, pues reconozco en el Consolador, el Medianero Eterno, capaz de demostrar a los seres humanos la transitoriedad de la vida.
Más que ninguna otra doctrina o compendio de ideas filosóficas, el conjunto de conocimientos dictados por el Espíritu de la Verdad, es el Faro de luz que guía al viajero en su peregrinaje terrena.
Lo sentimos por todos aquellos que no simpatizan con nuestros ideales de amor y caridad. Aún no han comprendido la profundidad de las lecciones reunidas en nuestras obras.
Los hombres claman por Dios, preocupados con lo que no llegó de excedentes, de acuerdo con sus deseos. Sin embargo, a su lado hay seres humanos hambrientos que extienden sus manos vacías en busca de pan.
Por eso vengo a expresar mi inmensa gratitud a todos o que abrazan la caridad como práctica Cristiana, y siguen sirviendo en la vida, socorriendo y ayudando, sobre todo a los más carentes de amor.
Nada se compara al perfume esparcido por un corazón caritativo, pues en la caridad reside la esencia del Amor de Cristo.
Quizás en medio del intenso dolor nuestros cofrades reconozcan en a caridad anónima e único e intransferible pasaporte, rumbo a la paz y a la felicidad eternas.
Estamos trabajando con vosotros, gracias a Dios.
Allan Kardec
GESH - 23/11/2012 - São Paulo, SP - Brasil
Margarida - Gracias a Dios también decimos nosotros. ¡No nos merecemos tanto!