Videncia -
Fuimos reunidas en cuerpo astral y llevadas a Naves Espaciales pequeñas que esperaban sobre nuestras casas.Después entramos en otra Nave mayor y nos llevaron al ASJ (Refugio Siervos de Jesús).
Naves Espaciales patrullaban el astral del lugar. Desde las Naves bajaban unas "jaulas" para transportar a los llamados "esclavos" del tráfico de drogas y "personas" ligadas a las muertes violentas.
Las paredes de las mazmorras tenían pasadizos secretos que daban a túneles que conectaban con los "morros", presidios, por donde los espíritus de los jóvenes asesinados eran trasladados a las prisiones del Castillo.
En el cuarto del Señor del Castillo funcionaba un laboratorio de Reptilianos donde eran manipuladas las energías emitidas de: miedo, odio, rebeldía y sexo.
Nosotros, del GESH usábamos las armaduras que nos había entregado el Guardián del Crucero en Mato Grosso (MT), e imantadas con la energía del "Portal".
Doña Margarida luchó con el Jefe de la Mazmorra, un ser con cuernos enormes y cara de chivo.
Después invadimos una sala donde había fotos de varios niños, jóvenes y algunos hombres y mujeres, colgadas en la pared; había muchas fotos.
Mentalmente pregunté al Instructor quiénes eran aquellas personas. Él me dijo que pertenecían al tráfico de drogas y que estaban encarnadas. Pregunté sobre las fotos de los niños, y la respuesta llegó a través de este mensaje:
Hermana, los niños son hijos de los traficantes. Los encarnados envueltos en estas actividades firman en el astral un acuerdo macabro, ofreciendo sus hijos al Comando Reptiliano, a cambio de protección, inmunidad ante los ataques de los tenebrosos y no ser incomodados por las leyes humanas.
No obstante, como no hay injusticias Divinas, esos niños son la reencarnación de espíritus fuertemente comprometidos en el área del crimen. Reencarnan compulsivamente para poder drenar parte de la carga tóxica adherida al cuerpo astral, para enseguida ser encaminadas al exilio.
Sus Guías Espirituales las acompañan de cerca para dar cumplimiento a la programación que se inicia sufridamente desde tierna edad.
Que la paz del Maestro Jesús nos envuelva.
Tarcílio