¡Dios Padre, mira por nosotros!
Hoy hemos disputado una lucha en el astral semejante a la de David y Goliat, contra las fuerzas tenebrosas que envuelven a los jóvenes y los llevan al suicidio. Nosotros, Servidores de Jesús, orientamos a esos hermanos que caen en las redes perversas de esos seres de las tinieblas.
Nos gustaría traer buenas noticias en relación a la juventud y su alegría de vivir. Pero lo que vemos es el dolor de la familia que tiene a su hijo con la vida cercenada precozmente, por sus propias decisiones.
La llegada de manera brutal a un "mundo" que no esperaban, lleno de odio, dolor rebeldía y resentimiento, que aniquilan la esperanza de la paz tan deseada; esa es la realidad con la que se encuentran.
¿Cuántas madres, padres, hermanos y amigos aún tendrán que llorar, por no tener en su hogar el Evangelio Revivido, con el código de conducta en las enseñanzas diarias?
Hermanos, nunca está de más recordar el Culto en el Hogar. No transformará la familia en "ángeles de luz", pero atraerá a esos Ángeles a la convivencia fraterna, que armoniza y serena el ánimo, educando y advirtiendo.
Familias, uníos en la oración que el Excelso Jesús nos enseñó, donde nos pide en cada amanecer y cada puesta de sol, la paz y la unión entre los seres humanos.
No sanearemos el mundo, pero adquiriremos fuerzas para enfrentarnos a las adversidades.
Hermana Sheila
GESH - 16/11/2013 - Vitória, ES - Brasil