Infancia perdida.
Es un hecho explicado por la Doctrina Espírita, que los seres humanos cosechan lo que han sembrado. La siembra es libre, pero la cosecha es obligatoria. La Ley del Karma, dentro del compendio de instrucciones de los espíritus, da a los seres humanos conocer una de las más importantes formas de corrección para los espíritus atrasados en su evolución.
Esclarece y no justifica la conducta inferior que domina a las criaturas.
La perversidad de las mentes abstraídas por el vacío de valores espirituales y abundancia de condicionamientos materiales, alcanza en esta época de Transformación Planetaria grados elevadísimos, sometiendo la aparente inocencia de los niños a duras cosechas de crímenes sexuales perpetuados en el pasado.
Entre la explicación elevada que nos trae la Ley de Causa y Efecto y la ola creciente de crímenes de desvío de la sexualidad, practicados en la actualidad contra los niños, se encuentra la Ley del Libre Albedrío, facultando a hombres, mujeres, padres y traficantes del sexo, a la oportunidad de corregir su propia conducta desviada, esclareciéndolos que, si hoy son agentes del crimen que martiriza la inocencia infantil, mañana serán ellos mismos, en tierna edad, utilizando un nuevo cuerpo físico, quienes sufrirán el peso de la injustificable sed de dinero fácil, de los verdugos del mañana.
Que las palabras del entrañable Rabí hagan eco en las mentes, librándolas del mal.
Ismael
GESH - 02/05/2014 - Vitória, ES - Brasil