Que el amor del Maestro Jesús amanse los corazones endurecidos en este triste escenario de la Tierra, donde Él otrora encarnara, sembrando y distribuyendo amor y fraternidad, enseñando perdón y esperanza.
Incluso en medio de la belicosidad de un pueblo que endurece las mejores intenciones, y las mentes refractarias a los buenos consejos, el socorro es enviado por los Instructores del Mundo.
Finaliza este ciclo y otro exilio turbulento aguarda a nuestros hermanos de humanidad.
En nuestros corazones, Instructores de Oriente, todavía palpitan los sentimientos de paz y de armonía, tan deseados y trabajados por milenios.
Todos los que vivieron en estas tierras y sintieron en la piel los dolores superlativos, la incomprensión, la segregación, el prejuicio, se ofrecen, por gratitud, a ayudar humanitariamente a esos hermanos, pues entre ellos aún se encuentran padres, hermanos, madres, hijos, esposas, maridos, pedazos de nuestros corazones que fueron objetos de dedicación y amor sincero.
La espiritualidad amiga siempre ofrece misericordia. Y en otro ruego nuestro, valerosos seres Intraterrenos y Extraterrenos ligados al Oriente crearon puntos de socorro itinerantes, donde, uniendo eficiencia y voluntad de servir, buscan rescatar el mayor número de espíritus agonizantes que, presos a odio seculares, perturban aún más el astral de Oriente, ya tan caótico por las acciones terroristas en la materia.
También contamos como la ayuda inestimable de los hermanos de las Ciudades Intramarinas allí situadas, que recogen miles de seres desarraigados que perdieron la vida en los mares, saturando el ambiente marino al punto de provocar accidentes y muertes colectivas en las embarcaciones de los encarnados, pues como todavía no se concientizaron de su condición de desencarnado, buscan la supervivencia.
Por ortodoxia religiosa, la desesperación no los invita a la reflexión de la vida después de la muerte. Y así, conforme nos es permitido, socorremos a aquellos que ya están en condiciones de ser rescatados, desimantándolos de los lugares de sus desencarne. En esa hora, se quiebran los fuertes lazos tejidos por el odio y la venganza, que los remitían a vidas que se perdían en el polvo del tiempo, en civilizaciones planetarias ya extinguidas.
Se lleva mucho tiempo para desatar esos nudos hábilmente planificados por los Maestros de la Oscuridad, pues los encarnados están embrionariamente ligados a ellos. En momentos de extrema violencia, se percibe un cordón oscuro que envuelve a los seres infelices en el astral. Entonces, en oración, en un trabajo de mucha concentración, amor y fe, los rodeamos y creamos un escenario ideo plástico de las reminiscencias de sus memorias, debilitando esa conexión, para rápidamente llevarlos a las Naves Exilio.
Hermanos, son muchos los corazones superiores involucrados en el socorro al Oriente, con todo no creáis que sufren en vano, puesto que el pasado los une a aquel escenario. Pero, aun así, la Luz siempre los sustentará, porque el amor del Padre es infinito.
Recomendamos, siempre, a los que nos buscan ayudarnos, que amen, sin mirar a quien.
¡Amén todas las naciones!
Thiago Mayor
GESJ - 24/04/2018 - Vitória, ES - Brasil