¡Salve¡, ¡Nuestro Señor Jesucristo, es nuestro Salvador!
Formamos parte de la Legión de Cristo y, muchas veces, nos sumergimos en la indumentaria física para ayudar a nuestros hermanos de la Tierra a recorrer su propio vía crucis.
Los pobres, los hambrientos y los enfermos son nuestros hermanos y hermanas más amados, a quienes acogemos amorosamente, en nombre de Jesús, procurando aliviar sus cargas para seguir en sus trayectorias expiatorias, sin retiro infructuoso, despertando en sus almas, la fe verdadera en Cristo Jesús y la certeza del cumplimiento de su promesa de felicidad futura.
Sembramos en los oídos de los sufridores que el dolor es transitorio, es la expiación de los pecados pasados y presentes, la construcción de la felicidad futura y el camino que nos llevará a los planos de paz y armonía, donde la Presencia de Dios es más intensamente.
Hermanos, jamás dejéis de practicar la caridad anónima y valerosa. Socorred a los afligidos, a los enfermos, a los abandonados; dar una palabra de consuelo, una ayuda material, una sonrisa; extended las manos para levantar al caído, para vestir al desnudo, para alimentar a los hambrientos.
Toda acción en el bien es la construcción de un faro luminoso en el alma.
Que Dios bendiga a toda la humanidad, para que atraviese el Apocalipsis con el corazón repleto de fe y confianza en el futuro renovado y feliz, después de la tormenta expiatoria.
Dulce, con vosotros.
Teresa de Calcuta, con vosotros.
¡Salve, Jesús, Maestro del Amor y de la Paz!
Irma Dulce e
Madre Teresa de Calcuta
GESH - 10/12/2022 - Vitoria, ES - Brasil