Hermanas,
En verdad, sus mentes son las principales propulsoras o retractoras de su salud física y también espiritual.
La cantidad de residuos que habitualmente conservan, en sus espacios intercerebrales es demasiado, causándoles lo que podrian denominar intenso foco de contaminación mental.
Sus pensamientos, cual chimeneas, trabajando a todo vapor, expulsan los tóxicos pensamientos que por impericia espiritural se acumulan, tornando denso el ambiente interno de cada criatura. Si pudiesen averiguar sobre lo que les hablo, verían a pocos de los hermanos, con un panorama mental diferente del cuadro que describimos.
Desintoxicar la mente es tarea árdua, porque otros residuos viniendo de toda partes se aglomeran a los residuos liberados por la maquinaria interna y arcaica, tornando más densos los fluídos negativos que antes habitaban el ambiente personal.
Ni toda agua del Amor Divino es capaz de mantenerles limpios si así no lo desean.
Eviten conservar en sus cuerpos mentales aquellas preocupaciones que no les cabe resolver o que, por ventura, no ha llegado el momento de solucionarlas.
Procuren seguir lo que les fue orientado en el Evangelio de Jesús, higienizando por la mañana y noche, a través de la oración fervorosa, los canales de comunicación con los Hermanos Mayores.
No dejen que la densidad se acumule bajo culaquier pretexto, pues en altísima velocidad pequeños grupos se tornan pesados montos vibratorios inferiores.
Entreguen al Padre Mayor, que conduce a todos nosotros, las preocupaciones acerca de aquellos a quien aman y sean humildes frente a sus errores no queriendo apagarlos de una sola vez, pues aún son, de hecho, generados por ustedes.
A cada instante, el Padre, Bondad y Amor les dará nueva oportunidad no debiendo preocuparse frente a sus errores.
Ante la falla persistente, trabajen más.
Ante el enemigo asustador, resignación y paciencia.
Antre el dolor del más querido, recuerden que cosechan el plantío.
Sigan hermanas, valerorsas guerreras que son, no desfalleciendo ante el triste panorama que viene al frente.
Anuncien al mundo su fe y encontrarán en ella el Fortificante Mayor para combatir la debilidad de sus espíritus aún infantiles.
En nombre del Padre, les auxiliamos a caminar y en nombre de Él les dejamos la paz.
Dr. Cruz
GESH - 30/04/2004 - Vitória, ES - Brasil