Cacique Yutê - ¡Salve! Salve que este pueblo está en fiesta.
Margarida - Salve. Bienvenido, hermano. Que alegría para nosotros recibirte en nuestra casa. Es humilde, pero nuestro corazón es grande, maravilloso, todo tuyo.
Cacique Yutê - Grandes realizaciones por pequeñas hermanas. Vuestra visita nos ha dejado muchas cosas buenas, hermana. No hubo guerra, no se derramó la sangre de nuestro pueblo. El pueblo blanco sale de la tierra del indio.
Margarida - El Presidente de la República ha zanjado el asunto.
Cacique Yutê - Hermana, aún existe mucha insatisfacción; pero el pueblo indio tiene el corazón apaciguado, comprendes hija. He venido a daros esta noticia y también a conocer vuestra Casa (Sede del GESJ).
Margarida - Está a tu disposición, y a la de todos tus hermanos.
Cacique Yutê - Es un lugar grande y hay muchos indios aquí. (Se refiere a la Colonia Espiritual Siervos de Jesús, creada por los Hermanos Superiores vinculados al Centro)
Margarida - Sí que hay muchos, aquí en la Colonia.
Cacique Yutê - Aquí hay muchos antepasados, hija. Parientes, también hay muchos.
Margarida - Nosotros recibimos de brazos abiertos, hermano. Ya vengan de África, Europa, de alguna Aldea Indígena, de donde vengan, son nuestros hermanos y los recibimos con mucho amor, consideración y cariño. Hoy tú eres indio, mañana podrías nacer como un hombre blanco. Hoy, nosotros hemos nacido aquí, mañana podemos nacer en África o en una aldea indígena; ¿comprendes? Entonces, nadie es más que nadie. Todos somos hermanos, hijos del mismo Padre que es Dios.
Cacique Yutê - Todo sigue igual, ¿verdad, hija?
Margarida - Todo igual, perfectamente.
Cacique Yutê - Todo igual, Cacique Yutê lo ve, se da cuenta de esas cosas, también aprende mucho contigo, hermana.
Margarida - A poquito que aprendemos lo compartimos con los otros, igual que con un solo pan cuando hay gente con hambre se comparte.
Cacique Yutê - E hoy estáis de fiesta, hija, con todos los parientes indios, la fiesta del Sol.
Margarida - La fiesta del Sol. ¿ Es por eso que todo el mundo está con la ropa de fiesta, no es así?
Cacique Yutê - Todo preparado, hija, para cantarle al Sol, agradecerle la fuerza de la vida y todo lo que el indio, el blanco y el negro reciben del Sol.
Margarida - Cuando miro al sol, me digo ¡"Dios Mío!" ¿No representa a Dios para nosotros? ¿Si desapareciera, no moriría todo? Así es como saludo al sol de la mañana, como un Dios que ilumina y da la vida a todo y a todos.
Cacique Yutê - El sol es igual para todos, ilumine los caminos de todos, ¿verdad, hija?
Margarida - Es nuestro Dios, nosotros lo vemos así.
Cacique Yutê - Corazón de indio está feliz y agradecido por la visita a nuestra casa, y cuando podáis volver, visitadnos de nuevo. Nuestro pueblo es vuestro pueblo, nuestro pueblo está muy feliz, es un pueblo hermano.
Margarida - Nuestra Casa también es vuestra casa. Cuando quieras puedes venir a pasar unos días o a vivir aquí. Venir a aprender algo con nosotros, así como nosotros también estudiamos y aprendemos con vosotros todo aquello que la "naturaleza" ofrece. Hay un intercambio de conocimientos.
Cacique Yutê - Como una familia.
Margarida - Eso es, la casa está aquí para todos vosotros, viejos, jóvenes y niños, para todo el mundo.
Cacique Yutê - Y el Padre de esta familia es el Sol (Luz). Vuestro Sol aquí, he aprendido, vuestro Sol es Jesús. Ellos dicen Salve Jesús, y yo también digo Salve Jesús.
Vuestro amigo, el Cacique Yutê.
Margarida - Que Dios bendiga tu Aldea y toda nación Indígena esparcida por todo Brasil y por todo el Mundo.
Que este día de homenaje al Sol termine en paz y armonía para todos.
Venid siempre que queráis, esta es vuestra Casa.
Que el Dulce y Amado Maestro Jesús - nuestro Sol, ilumine su vida y su camino.
Mucha paz.
Margarida
Cacique Yutê
GESJ - 19/05/2009 - Psicofonía - Vitória, ES - Brasil